Se preparaba para descansar: a lo mejor, tenía pensado invitar a un par de amigos; cocinar más de un asado, siendo esta preparación no su especialidad, más bien, es un pésimo asador; cebar mates por la tarde mientras estudiaba el fútbol internacional. O tal vez, tenía pensado recorrer el mundo e instalarse en las playas paradisiacas que ofrece el globo terráqueo; desempolvar sus bermudas amarillos, esos que dan buena suerte; masticar algún city tour. Pero una noticia lo estremeció y un sonido lo elevó. Era su teléfono y al otro lado Andoni Zubizarreta, director deportivo del club Barcelona. “Espere un momento”, atónito esperó. De inmediato: “Qué tal amigo mío, cuantos recuerdos, te acuerdas de mí”, era Sandro Rosell o Nike Rosell, así lo apodan en España debido a su contrato millonario con la marca deportiva. El presidente del Barca, Rosell, vivió muchos años en Brasil, justamente promocionando y firmando contratos multimillonarios con la marca. Más de alguna vez se reunió con Martino para compartir alguna Fanta Guaraná o felicitarlo por la gestión que realizaba en la Selección Paraguaya. Cuando la comisión directiva del Barcelona tomó la decisión de apartar a Vilanova, Rosell le informó a Zubizarreta que aplicara el plan b, ósea, contratar a Gerardo Martino.
El periodismo en su afán de categorizar las metodologías no encontró nada mejor que todo aquel equipo que intente ser ofensivo, y que sus jugadores se europeícen para desmarcarse y se sudamericanicen para gambetear, encasillarlos en el “mal” llamado bielsismo. En el 2007, Bielsa se refiero a Gerardo Martino: “Aprendí viéndole jugar al fútbol por un lado y comportándose como líder y capitán del equipo. No me siento maestro, aprendí mucho de él”. Lo claro es que todo aprendizaje es reciproco, circular, nada de linealidades. Y lo más claro es que Bielsa ha generado escuela en algunos jugadores capaces de interpretar el mensaje, y en Chile todavía hay algunos que dicen que lo de Bielsa es lisa y llanamente moda. En fin, Bielsa es Bielsa y Martino es Martino.
En la semana Gerardo Martino compadeció ante los medios desde Rosario con la intención de agradecer a toda la gente leprosa y muy poco hablar de su nueva función en el equipo de Messi. Demostró tranquilidad, cautela, felicidad, serenidad y concentración, obviamente, se guardó cosas que sólo el tiempo sabrá si algún día se conocerán. Dijo que “el mayor desafío es asimilar la magnitud del mundo Barca, entender desde adentro todo lo que se reclama y estar a la altura de las circunstancias”. Además agregó que “no tiene ninguna duda que Jorge y Lionel Messi gravitaron en la decisión”. Él sentado escuchaba atento cada pregunta, atrás en la publicidad estática estaba el escudo de Newell's Old Boys con el eslogan: “Newell´s el más grande del interior”. Hoy posó ante los medios catalanes. Él de pie recibía los flashes con una sonrisa, atrás en la publicidad estática el escudo del Barcelona con el eslogan: “Mes que un club”. Dos mundos que desde hace mucho coinciden.
La escasa obtención de títulos del cuadro catalán hace que la comisión directiva intente reinventarse. Rosell ha tomado el camino que un día Guardiola le recomendó: “Esperemos que Leo no se aburra y el club le dé los jugadores adecuados para rodearle y se sienta cómodo. Cuando juega mal es porque algo en su entorno no funciona”. Para Pep los jugadores no todos son iguales, cada uno tiene intereses y formas distintas de ser tratados, esta filosofía la recoge de Julio Velasco, entrenador argentino de Voleibol. Si los patrones mediáticos se enteran de esto dirían que Guardiola es velasquista, algo muy raro.
La decisión siempre fue traer a Gerardo Martino. La idea de Luis Enrique, sonaba fuerte a través de los patrones que ganaron el mundial de Sudáfrica, pero nada más. La gestión de Rosell, por ahora, es fomentar el modelo Messi, si la llegada de Neymar acarreaba suspicacias esta semana se diluyeron.

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