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martes, 5 de agosto de 2014

Gonzalo y Rodrigo no, Mario sí

En partidos de primer orden, como es una final de copa del mundo, los jugadores tienen una capacidad técnica similar. No hay patas duras ni de fierro, al contrario son dotados con el balón. Además, se comprometen con la idea táctica: asumen roles, realizan tareas específicas y cooperan con el trabajo en equipo. Asimismo, todos vienen de matadoras temporadas europeas con equivalentes cargas de trabajo. O sea, son jugadores parecidos. Pero ¿qué hace que Gonzalo Higuaín o Rodrigo Palacio no puedan definir como Mario Gotze teniendo inclusive mejor ángulo de tiro? 

Faltando ocho minutos para el final, Zabaleta persiguió a Gotze que abandonó la banda para llenar el espacio del centro del ataque. André Schürrle, inteligente miró aquella zona y la pobló, corrió al león Mascherano y lanzó un centro forzado. Demichelis no estaba en su lugar porque pensó en interceptar un posible pase a Müller. Entrando al área chica, Gotze resolvió rápidamente: controló, miró, golpeó y anotó. El fundamento técnico de amortiguación fue perfecto, permitiéndole tomar una decisión que como resultado fue correcta, pues ahí radica la diferencia.


En los deportes colectivos la toma de decisiones es indispensable para desarrollar la tarea en forma óptima. Según Ruiz y Arruza, la toma de decisiones es “aquel proceso que lleva a la elección de un procedimiento de acción ante una situación que puede tener diferentes grados de complejidad, dinamismo e incertidumbre”. “No se puede creer lo que se perdió Higuaín, Tony Kroos le dio la pelota como un compañero, volvía mirando el cielo y se encontró con el balón. Ese no es Higuaín, señores y señoras ésa era la pelota de la vuelta olímpica”, relató Mariano Closs. “Estaba el regalo, con el moño, faltó abrirlo”, comentó Diego Latorre. Ambos discursos grafican que la posibilidad fue única e irrepetible. La ocasión desperdiciada es debate público, en cada rincón de Buenos Aires están los análisis afiebrados, pero casi todos los pensamientos coinciden en que el delantero del Napoli tomó una decisión con resultado negativo.    


Por otro lado, la ocasión de Rodrigo Palacio no fue un regalo alemán, sino, un centro europeo preciso de Marcos Rojo a la espalda de Mats Hummels. Sin embargo, hay un detalle que otorga otra conjetura para analizarla comparativamente. El delantero del Inter de Milan no hizo lo que sí hizo Gotze. Su amortiguación fue deficiente quedándole el balón muy lejano para tomar una decisión con efecto positivo. Tres o cuatro pasos largos del arquero, sólo le permitieron una posibilidad, patear sobre la humanidad de Neur.


Muchos deportistas poseen la capacidad de realizar de forma muy eficaz sus técnicas, pero debido a sus decisiones en la competición, los movimientos que seleccionan no son los adecuados ni bien no eligen las maniobras apropiadas con rapidez como para que cumplan su objetivo. La toma de decisiones se basa en tres áreas fundamentales: contexto, sujeto y tarea, por lo tanto, el análisis debe integrar todas las partes.

La toma de decisiones es lisa y llanamente una ejecución, el resultado de aquella le pondrá apellido de buena o mala decisión. 

miércoles, 30 de julio de 2014

Defensora multicultural del proceso



Bierhoff, Kahn y el capitán Matthaus deambulan desorientados sobre el Stade du Pays de Charlerou en Suiza. El golpe es duro, acaban de quedar eliminados en la fase de grupos de la Eurocopa Bélgica-Países Bajos 2000. La derrota tres a cero frente a Portugal de Lucho Figo es contundente. La participación no deja antecedentes salvables: cinco goles en contra, sólo uno a favor y últimos en un grupo conformado por: Portugal, Rumania (clasificados) e Inglaterra. La prensa alemana es brutal y exige cambios en el modelo.

Ballack, Frings y el panameño-brasilero Kuranyi discuten con el entrenador Rudi Völler luego de que el checo Milan Baros decretara el dos a uno en la Eurocopa Portugal 2004. El golpe es duro y abre viejas heridas europeas. Alemania terminó penúltimo en la fase de grupos atrás de República Checa y Países Bajos, sólo superó al débil Letonia. La participación roza la debacle: dos partidos empatados y dos goles a favor. El fuego bávaro está desapareciendo. La prensa internacional es cruel y reclama revisar las bases. 

La confederación despertó de su letargo y tomó cartas en el asunto. Despidió a Völler, asumió Jurgen Klinsmann –ambos dupla de ataque en Italia 90- la nueva propuesta era lógica: que los clubes que componen la Bundesliga asumieran el compromiso de que la prioridad es la selección. Se realizó un trabajo de captación con un biotipo de jugador en común: hábiles, técnicos y polifuncionales. Desafió a la federación contratando a un entrenador de hockey como coordinador de selecciones. El nuevo ciclo daba inicio y la Eurocopa 2008 estaba tocando la puerta.

El niño Torres aprovechó la complicidad entre el arquero Lehmann y el obediente Lahm, la picó antes del achique. “Escucho gol desde la grada, porque desde mi perspectiva no veo la portería, y cuando veo que está muy justa al palo, digo joder, Torres ha metido gol”, narró Casillas para la televisión. Schweinsteiger se lamentó en el medio de la cancha, otra vez bailó con la fea. Sin embargó, aquella noche en Viena no hay fracaso, al contrario, las bases están cimentadas para continuar trabajando.

Klinsmann dejó el puesto y asumió su ayudante de campo Joachim Löw. Transición prolija y manteniendo la forma. El nuevo técnico aplicó el desorden organizado: jugadores tienen tareas asignadas, pero se mueven con total libertad. En la Bundesliga Heynckes, entrenador del Bayer Múnich y Jürgen Klopp, entrenador del Borussia Dortmund comparten la idea y desarrollan doctrinas similares: la punta de lanza es el juego colectivo a través de la posesión de pelota, para cambiar el ritmo y la dirección en tres cuartos de cancha hacía delante. Organización completa, desde la base hasta la elite. Además, aparecieron nuevos jugadores jóvenes como Özil, Khedria, Gotze, Neur, Gündoğan y Boateng, el modelo incluye futbolistas de origen turco, tunecino, bosnio, polaco y ghanés.

El Durban Stadium en Sudáfrica es testigo de cómo Özil, Klose y Kroos observan el cabezazo salvaje de Puyol. Eliminados en semifinales, la derrota es tomada como herramienta para continuar trabajando, lejos del cortoplacismo, cerca de los procesos porque la fortaleza futbolística nace en la forma de jugar.

Badstuber, Hummels y Gómez incrédulos miran como Mario Balotelli les encajó dos goles en la semifinal de la Eurocopa Polonia-Ucrania 2012. Varsovia fueeVarsovia ess de seguir con el modelo contracultural.
ia 2012. Varsovia es testigo desmantelo  de los procesos, porque la fort testigo del derribo bávaro. Alemania superior en todos los indicadores de juego, por ejemplo en córners ganó 14 a 0, en posesión logró 54 por ciento contra 46 de su rival. El fútbol no conoce de justicia. La confederación mantiene a Löw en el cargo, él tiene ganas de seguir con el modelo contracultural.

Weidenfeller, Hummels, Gündoğan vestidos de amarillo bastones negros, al frente, Neur, Boateng, Müller envueltos de rojo tiras blancas. Final de la Uefa Champions League, el modelo coronó a un país en el mítico Wembley. Heynckes, triunfador en el éxito dio un paso al costado y concedió espacio para que el modelo iniciara su etapa final. El Bayer Múnich contrató a Guardiola. Neur, mejoró con los pies. Schweinsteiger, se convirtió en un organizador de lujo. Kroos, abandonó la alternancia para dar el salto a la elite. Boateng, supo que salir jugando era más conveniente que el pase lago. Müller empezó en la banda para terminar la jugada por el centro. Lahm jugó de cinco, de ocho, de tres, de todo. El español aportó funcionamiento colectivo a la forma, proyectándola a la condición de perfección.

Neur; Lahm, Hummels, Boateng, Höwedes; Kramer, Schweinsteiger, Müller, Kroos, Özil y Klose vestidos de blanco líneas rojas. No son rivales, al contrario, son aliados y luchan contra los leones de Sabella. La final es historia reciente y conocida. Alemania defensora multicultural del proceso. 


miércoles, 25 de junio de 2014

Crónicas mundialistas: construir el éxito desde la derrota


Y llegó la derrota. En el deporte cada partido posee distintas conjeturas, para cierto sector de la hinchada el resultado pasó por la designación del árbitro gambiano Bakary Gassama: injusto, ilegal e ilícito. Sin embargo, cometió errores pequeños, como no amonestar al defensor holandés Daley Blind por falta reiteras, pero en ningún caso fue trascendente en el resultado final. Por otro lado, el periodismo deportivo indicó que “con la derrota en la mano alegar que los naranjas son defensivos y mezquinos no mejora en absoluto la tarea realizada por la selección”. Asimismo nos invita a realizar un juego: “Olvidémonos de que Brasil nos ha ganado siempre. También dejemos de lado las suspicacias: que la localía, que el arbitraje, que nos van a perjudicar…”, escribió la revista el Grafico, en un juego burdo y autocomplaciente.      

Sampaoli conocía la propuesta de Holanda: “Fue el juego que esperaba, con el rival replegado y ni siquiera contraatacando, sino que tirando pelotazos a los delanteros”, analizó. Esto es preocupante, porque incluso conociendo la forma de jugar, no se pudo romper la resistencia con jugadas colectivas en el primer tiempo. Dos de las aproximaciones fueron jugadas planificadas de balón detenido: tiro y cabezazo de Gutiérrez. Buen síntoma.

“El partido se abrió de pelota parada, pero Holanda ganó de manera injusta. Chile propuso y ellos cortaron con faltas”, dijo frustrado y confundido porque el fútbol no se gana a través del mérito y no existe la justicia. “Pusieron a nueve jugadores por detrás de la línea de la pelota. Nosotros quisimos jugar, ellos no”, agregó. Existen diversas formas de jugar, unas más generosas que otras, pero todas respetables si son reglamentariamente posibles. Cuando le preguntaron a Van Gaal que pensaba de las declaraciones del entrenador chileno, pensó y luego existió: “No voy a decir nada. No me interesa lo que dijo”.

Jugados tres partidos hay que sacar conclusiones para lo que viene. Al parecer, el equipo chileno convive de mejor manera con rivales que salen a proponer: desplegó su mejor fútbol contra España, un rival que ataca desde la posesión de pelota. En cambio, contra Australia y Holanda se observó un equipo incomodo, sin poder triangular en la zona de creación y escaso de profundidad. Por eso, Gary Medel tiene un 92 por ciento de acierto en pases. Es una salida lateralizada, sin verticalidad.

La derrota es inevitable. Es parte del camino que lleva al éxito, sin ella, no habría aspectos para mejorar y sería un equipo perfecto. Sampaoli ha demostrado ser un tipo inteligente obteniendo conocimiento desde la experiencia, encarrilando facetas del equipo en plena competencia. A priori, Brasil intentará ser avasallador: con una defensa alta para recuperar rápido la pelota y con Neymar como punta de lanza. Porque debe ser el protagonista. De otra manera, su historia y la gente no lo perdonarían.

Las suspicacias no tienen cabida antes del partido. No colocar el parche antes de la herida. Esos pensamientos son de otra época, de otra generación. Pensar en arreglos es volver al pasado, cuando importaba el triunfo moral y, significaría, que nada se ha aprendido. Van Gaal termino la conferencia de prensa diciendo que “yo ya jugué 5-3-2 y gané con este sistema. Pero variamos, vemos. En realidad, mi táctica es tratar de hacer un gol más que el rival”. Muestren matices, sean una selección coral.


viernes, 20 de junio de 2014

Crónicas mundialistas: reescribiendo la historia


Pongamos la historia sobre la balanza: el gol de Eladio Rojas en el mundial de 1962 ayudó a conseguir un histórico tercer puesto, participación exuberante del dueño de casa. Gol que se puede volver a revivir a través de YouTube: antiguo. En blanco y negro, con interferencia visual debido a la vieja producción. La victoria ante España es superior: eliminar al campeón del mundo en curso en el estadio maracaná no tiene precedente, es sublime. Los goles recorren velozmente la web: pletórico de  blanco en la cancha y de rojo en las tribunas. La máquina del pelado comenzó a encender, afortunadamente, aun no se ve la mejor versión.   

Las comparaciones son odiosas, desafortunadas y, en este caso, los contextos son incomparables y cada encuentro tiene su historia, por lo cual, no continuare fijando la atención en dos goles para descubrir sus relaciones o estimar sus diferencias o semejanzas. Pero ¿qué hizo Chile para que la actuación ante España sea inolvidable? Vayamos por parte.

El estadio Maracaná es la cancha de la vergüenza: el 3 de septiembre de 1989, Roberto cóndor Rojas escribió con su sangre la historia futbolística. Las narrativas periodísticas han gastado tinta enjuiciando y crucificando a un arquero que sucumbió por presiones de dirigentes que a través de su mano negra económica lo sedujeron. La FIFA, sin contemplaciones nos castigó: Chile no pudo disputar las eliminatorias para Estados Unidos 1994. Y además, fueron sancionados Sergio Stoppel, entonces presidente de la FFCh (hoy ANFP); Orlando Aravena, entrenador; Fernando Astengo, defensa; y Daniel Rodríguez, médico. “Me corté con una gillette y la farsa se descubrió. Fue un corte a mi dignidad”, explicó el cóndor.

Este equipo, liderado por Sampaoli, rompió la lógica de un grupo liderado por dos potencias europeas. España, modificó el juego: a través de su toque corto, triangulaciones, movimientos al espacio sin balón cautivó al mundo ganando dos eurocopas y el último mundial. Por su parte, Holanda, rival que aún no enfrentamos, lleva ocho goles a favor y dos en contra. Rival aterrador y peligroso, pero que tiene dos caras: ofensiva y defensiva.

La victoria se planificó: el cuerpo técnico de la selección persiguió a los ibéricos hasta el cansancio, inclusive en los partidos preparatorios que realizaron en Miami, con la intención de buscar un resquicio en la defensiva española. “La transición ofensiva-defensiva es la debilidad de España”, declaró antes del partido Sampaoli. De esa manera llegó el primer gol de Chile. Presión alta del equipo, Alexis recuperó, Vidal condujo con precisión y devolvió para que el jugador del Barcelona metiera una daga punzante al área. Aránguiz recibió, sabiendo que su socio Vargas llegaba por su zona de confort: los cuatro goles que ha marcado a España han sido por el centro del ataque. Transición veloz. El delantero con gol, volvió a dejar a Casillas de rodillas implorando clemencia. 



España empezó a jugar sin convicción y eso en el fútbol es imperdonable. Debe convivir con un desgaste físico, debido a un calendario europeo exigente y, más importante, luchar con un desgaste mental: cansado de ideas para flanquear la resistencia. Sin hambre de gloria, sólo buscó el error de los zagueros nacionales.     

Chile aprendió del tres a tres en el metropolitano de Barranquilla. Mostró matices que la transforman en una selección más coral, conociendo sus limitaciones y adquiriendo identidad: entendida en cómo manifestarse en diferentes momentos del partido. Ganando dos a cero Mena pisó el área, tiró un centro rasante, y por el otro sector apareció Isla que remato desviado. Los dos carrileros o laterales volantes, llegaron a definir una situación ofensiva con el marcador en ventaja. La idea no se transa, Chile sigue siendo la selección suicida. Administraron el balón sin resistencia.

La victoria marca un antes y un después de nuestra historia, eso es inevitable. Recuperó 62 balones contra 50, otra característica del equipo. Además, nunca se perdió en un mundial cuando se anotó el primer gol (9-3-0). Quinta ocasión en que el campeón defensor no pasa la fase de grupos.

Ahora viene la ofensiva Holanda. Juzgo que podrán haber cambios de nombres por diferentes motivos (por ejemplo: Aránguiz por lesión o jugadores con tarjeta amarilla). Sin embargo, la forma continuara siendo la misma porque el sistema está por sobre los jugadores. Dejamos de ser aquel equipo simpático que prometía y no llegaba. Para de una vez por todas, ser protagonista. La historia la escriben los que ganan, y el miércoles, ganó la única roja. 



martes, 17 de junio de 2014

El inacabado Pirlo

Italia impuso condiciones desde la mitad de la cancha, ahí empezó a construir un juego atildado, pulcro, paciente y letal. Cesare Prandelli, entrenador italiano, cambió el candado por la cadena de triangulación. Comulgó con la idea de que la pelota es la máxima, tanto para defenderse como para atacar. Y para tener el balón hay que tener a Pirlo.

Daniele De Rossi controló y jugó hacia atrás, no hay apuro. La conjetura es someter al rival desde la diosa posesión. Marco Verrati, aprendiz de 21 años, persigue la misma idea. Conducción corta, le da tres toques al balón y lo suelta, está estrictamente prohibido darle más impactos. Claudio Marchisio, astuto, se ubica a la espalda de los volantes ingleses, es una opción de pase vertical. Mientras que Mario Balotelli y Antonio Candreva esperan en las alas, abiertos, ensanchando la resistencia para lanzar diagonales al corazón de Hart.

Sin embargo, detrás de todo este libreto aprendido a través de repetición, hay alguien que posee libertad absoluta. “No se mueve, está caminando en la cancha”, reclamó Héctor frente al televisor. Pero, él hace rato que sabe correr. Los estadísticos incrédulos registraron 103 pases correctos de 108. Los cinco pases fallados fueron en la zona de ataque donde hay más piernas para interceptar o desviar. De los 70 pases a una distancia media, sólo fallo uno. Su socio preferido fue De Rossi, se la pasaron 49 veces entre ellos.

Pero, hay un pase que el balón no supo de su control y que el estadístico no sabía si debía ubicarlo como virtud o error. Sector derecho del ataque, Candreva se prepara para lanzar el tiro de esquina. Hay miradas cómplices. Verrati camina intentando pasar desapercibido. Pelota en movimiento, pase europeo, el aprendiz se mueve rápido y con dos toques ya se desprendió de la pelota. Pirlo acelera en busca de ella, la intensidad debe ser máxima para que Daniel Sturridge caiga en la trampa, la dejó pasar entre medio de sus piernas. Linda jugada. Marchisio, recibe y golpea rasante. Gol, sí, gol, golazo italiano.


“En 2014 dejaré la selección, el mundial será, creo mi última cita con la camiseta azzurra”, declaró antes del mundial. Con 35 años de edad, está quemando sus últimos cartuchos de calidad. Para el sitio oficial de la FIFA, la figura del partido fue Balotelli, para el resto del mundo, la figura fue, es y será…              


El sello

Gago pasó a Higuaín. Higuaín a Messi. Que si vengo que si voy. ¿Por adentro? No, mejor por afuera. El explosivo sprint dejó atrás a un bosnio. El fútbol moderno se caracteriza por encontrar y ubicarse en los exiguos espacios. Higuaín, lo sabe. Arrancó, después de la descarga, levantó la mano izquierda pidiendo el balón en la zona que le llegó.

También sabe que a Messi la descarga debe ser redonda y de primera, así lo hizo. Corrió de derecha al centro –como lo hace en Barcelona- al frente cuatro camisetas azules y uno que lo venía corriendo desde el centro de la cancha. Al borde del área le salió el central, lo esquivó, y los rivales terminaron chocando y desparramos en el suelo.

“Pegale, pegale, pegale, pegale; cantalo, cantalo, cantalo, cantalo, cantalo”, gritó el relator. Tiró ajustado de zurda, pegó en el poste izquierdo del ataque y entró pidiendo permiso. Avanzó un par de metros, miró al piso, agarró con las dos manos su camiseta número diez y la estiró. El maracaná vestido de albiceleste vociferó el gol.

“Ahora si te reconozco, ahora si sos Messi, ahora si jugas tranquilo, ahora si. Argentina dos, Bosnia cero”, dijo el narrador. Otra cámara permite resolver algunas cuestiones del gol: el bosnio que lo persiguió fue Besic, casaca siete. Que termina chocando con Bicakcic, número tres. Ellos impedían que pateara al arco, pero lo llevaron a su zona de confort, a su sello.      


Crónicas mundialistas: Chile 3 / Australia 1


“Si no se sufre, no vale” escribió un amigo por mensaje. Quizá tenga razón, lo cierto es que Chile ganó un partido trascendental para sus aspiraciones. Todos son difíciles, pero el debut contiene condimentos propios: ansiedad, presión y nerviosismo. El triunfo, es más que tres puntos en el bolsillo. Refuerza formas de trabajar y legitima meses de preparación. La esperanza continúa intacta, no se atrevan a manosearla.

El principal problema que evidenció el equipo fue la dicotomía en el juego. Expresó dos versiones: la primera, fastuosa, digna de verse. La segunda, improvisación, diga de putear. Esta división, se debe, principalmente, a la merma física que sufren futbolistas claves para sostener la idea: presionar, recuperar y atacar. La selección suicida.

El primer grito al cielo nace de un pase cruzado para Aránguiz, que de primera la introduce y va a buscar al área. Alexis controló, pero se enredó. El volante del Fluminense la encontró, conducción pegada al pie gambeteando al arquero que se deshizo tapando los espacios. Giró, lanzó el centro esperando que alguna camiseta roja impactara el balón. Cuatro jugadores dentro del área, uno de ellos, Vargas saltó con el defensor y ganó. El rebote le cayó a Alexis: controló, levantó la cabeza y la colocó. Estilo Barcelona. 16 pases antecedieron al gol, ningún equipo hizo tantos toques antes de marcar.

Dos minutos después Valdivia aumentó y todo era felicidad. Sin embargo, el panorama se complicó. Chile cayó en un pozo. La intensidad defensiva para presionar y recuperar rápido la pelota disminuyó. A través de la pasividad defensiva se comenzó a tapar las líneas de pases. Valdivia, realizó su mejor truco y desapareció.  

El gol australiano pegó en la cabeza y en corazón. Fue una daga aérea. Marcar es un asunto colectivo e individual: Bravo, volvió a equivocarse con los pies y el rival la recuperó. Vargas, no luchó la dividida, se desplomó en el choque. Mena pasivo, cedió el centro. No hubo aciertos grupales, ni particulares. 

Chile debe intentar sostener lo que se realizó en los primeros 30 minutos. Pero las condiciones físicas de los encargados de mantener la forma de juego son deficientes. Vidal por su lesión y Valdivia por su historia futbolista. Porque a los 30 años, y su forma de encarar su carrera, hace algún tiempo le ha pasado la cuenta: su consumo de oxígeno es casi 30 por ciento menor que el de un jugador de alta competencia. Sólo el capricho de Sampaoli lo mantiene en cancha. Cuando se agotan baja la presión, y el desorden y la improvisación toman protagonismo.   

El panorama es optimista. Cuantitativamente fue un buen partido: Chile nunca había marcado un gol en los primeros 14 minutos de juego y el viernes anotó dos. Los equipos que anotan el primer gol tienen marca de ocho ganados, tres empatados y cero perdido. Y los equipos que toman ventaja de dos a cero en el mundial tienen registro de 258, 8 y 4. Números, sólo números, pero brutales. 

Se ganó, a veces gustó, otras no. Se debe intentar no caer en la improvisación, evitar el desorden, matar cuando este la oportunidad. Ahora debemos transformarnos en toreros, el animal viene herido con cinco banderillas clavadas en su lomo rojo, lustroso y brillante.