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miércoles, 2 de julio de 2014

Crónicas mundialistas: Chile, 120 minutos para ser optimista y pensar en la transformación


Hace algunos días leí un texto que escribió Eduardo Sacheri para el periódico La Nación. En el realiza una analogía entre un cuento de Quino y el desastre o el hallazgo de una situación futbolística. Me permitiré evocar aquella realidad protagonizada por Manolito y por Guille. En el primer dibujo, Guille, el hermano pequeño de Mafalda, pide a Manolito que le dé cuerda a un autobús de juguete. Con su rudeza característica, Manolito acepta el desafío. Procede girar la tuerca con excesivo rigor rompiendo el juguete en mil pedazos. Sin inmutarse ante el desastre, Manolito recoge la manivela de la cuerda, la hace girar sobre su eje y le dice a Guille: “Mirá el trompito, Guille. ¿Qué lindo el trompito, no?”. El niño comienza su llanto desconsolado y la conclusión de Manolito ante Mafalda en la última viñeta es definitiva: “Si este chico no aprende a valorar las pequeñas ganancias de las grandes pérdidas, va a sufrir mucho en este mundo”.

Como tantas veces en la vida nos enfrentamos a situaciones que nos dejan en la disyuntiva de Guille obligados a decidir entre el optimismo o pesimismo. Entre un hermoso autobús o un trompo que se generó de chiripa. Porque en definitiva “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo camino”, cantaría Serrat.

La derrota, y en consecuencia, la eliminación del mundial provoca esta situación. Un triunfo moral o una derrota digna. Positivismo o negatividad. Analizar el proceso o el resultado. El éxito es una construcción histórica, no llega por el azar, se construye de derrotas y victorias. Es un proceso brotado de matices. Como la vida. Hay que luchar noblemente por conseguir los sueños. Sin embargo, este discurso debe estar contenido por armaduras futbolísticas, de lo contrario, sólo sería una ilusión acabada. Y este es el caso: porque se encontró la forma de juego, una identidad que por años estuvo extraviada. Sampaoli fue capaz de transmitir y convencer a través de una idea clara, trabajada y aprendida. Interiorización de conceptos. Sin dudas, bajo esta suposición, algún día el tiro de Pinilla ira cinco centímetros más abajo y será gol.

Dios es brasileño y construye travesaños. Barbosa, arquero de 1950, quemó los postes del arco del Maracaná. Júlio César, debe beatificar aquel arco del Mineirao paseándolo por todo Brasil. 

El deporte y el ser humano tienen la necesidad de ser analizado, juzgado y medido. Cada uno dispone de su propia vara y la instala donde le plazca. Lamentablemente, esa medición no posee dos lecturas, transita entre la dicotomía de fracaso y éxito. Concepción cruel y dañosa. Hagan memoria. El contexto era complicado: caer en el grupo B y enfrentar a los finalistas del mundial anterior. Si, se ganaba el grupo se zafaba, sino tocaba el anfitrión. Entonces, se manejó la teoría de la competitividad. ¿Ganar?, complicado. Pero perder como siempre, es decir, goleado por Brasil significaba retroceder en tiempo y forma.

No fue así. Chile Perdió decorosamente y dejando el cuádriceps izquierdo en cada jugada. Costó generar el primer pase en la zona de seguridad, porque Brasil sacó otro libreto que los partidos anteriores: Fred, Neymar y Hulk presionaron la zaga, evitando la salida pulcra. Empero, aun así, el equipo supo contrarrestar con pases largos para Vidal a la espalda de Alves.

El gol de Brasil llegó por un balón aéreo lanzado desde un tiro de esquina. Sin embargo, la selección siendo la más baja de estatura en el mundial no es inocente. Está muy lejos de ser un equipo que quema las naves y pierde por simplicidades. Ya que ante un problema generó una solución: te incomodan, te chocan, te empujan, te molestan. Manejando el tiempo y el espacio con la exactitud necesaria. Es cierto, que la desventaja numérica hirió por esta vía, pero el equipo minimizó, casi, al máximo el error.     



Error grosero de Hulk en un lateral permitió recuperar en la zona de concreción. Resolución rápida, tres toques y pelota a la red. Celebración e ilusión. En el segundo tiempo, en esos primeros 30 minutos, llegó lo mejor de Chile: manejó el partido a voluntad y fue el momento de dar zarpazo. Lo tuvo, triangulación entre Isla, Vidal y Aránguiz, pero Júlio César voló y lo evitó. Sin embargo, los ataques no fueron sistemáticos, debido al cansancio físico, ni por convicción, ni por el agotamiento de ideas. Eso no se sabe, pero se bajó la persiana y cayó el tiempo extra.

Van 120 minutos de juego, no queda nada para ir a penales. Hay tres camisetas rojas frente seis amarillas. Alexis recibe de Pinilla que aguantó una pelota sin destino. Marcelo y David Luis intentan que el jugador del Barcelona no toque tranquilo, pero están cansados y no pueden achicar los espacios. Pase filtrado para el nueve, ganó la posición a Thiago Silva desplazándolo con el brazo izquierdo, consiguió espacio para sacar el derechazo, justo en el borde del área. La pelota viaja, Júlio César sabe que no podrá desviarla, recorre el aire de Belo Horizonte cargada de sueños. Clack. Uhhhh. Pegó en el palo y en el corazón de Chile. Los jugadores en el banco de suplentes se toman la cabeza, cubren sus rostros con las pecheras FIFA, golpean las caramañolas. La suerte del campeón ha hecho su aparición.

Penales. Narrativa dolorosa. Relato cruel. Historia conocida. Destaco la personalidad de Charles Aránguiz, minimizó al máximo el riesgo con una ejecución perfecta. Arriba cruzado, donde sólo llega Gordon Banks o Lev Yashin.



El viaje se construye al andar. El camino se traza al viajar. Hoy, la selección anduvo. Borró y escribió otra historia. Lógicamente, cuando la relación entre lo producido y lo que se obtiene es magro existe frustración, pero el fútbol tiene caminos indescifrables. Exigirán protagonismo en cualquier cancha que pisen, desde Wembley, pasando por San Ciro, hasta Maracaná. Por lo cual, el pensamiento básico, un poco conformista y pesimista que transpira desazón, y que ha golpeado a tantas selecciones y generaciones, debe ser extirpado, arrancado y enterrado. Golpe a golpe, pase a pese, verso a verso, gol a gol. Algún día el tiro de Pinilla ira cinco centímetros más abajo, será gol y allí estarán para verlo. Porque el fútbol exagera a la vida y la vida exagera al fútbol. 




miércoles, 25 de junio de 2014

Crónicas mundialistas: construir el éxito desde la derrota


Y llegó la derrota. En el deporte cada partido posee distintas conjeturas, para cierto sector de la hinchada el resultado pasó por la designación del árbitro gambiano Bakary Gassama: injusto, ilegal e ilícito. Sin embargo, cometió errores pequeños, como no amonestar al defensor holandés Daley Blind por falta reiteras, pero en ningún caso fue trascendente en el resultado final. Por otro lado, el periodismo deportivo indicó que “con la derrota en la mano alegar que los naranjas son defensivos y mezquinos no mejora en absoluto la tarea realizada por la selección”. Asimismo nos invita a realizar un juego: “Olvidémonos de que Brasil nos ha ganado siempre. También dejemos de lado las suspicacias: que la localía, que el arbitraje, que nos van a perjudicar…”, escribió la revista el Grafico, en un juego burdo y autocomplaciente.      

Sampaoli conocía la propuesta de Holanda: “Fue el juego que esperaba, con el rival replegado y ni siquiera contraatacando, sino que tirando pelotazos a los delanteros”, analizó. Esto es preocupante, porque incluso conociendo la forma de jugar, no se pudo romper la resistencia con jugadas colectivas en el primer tiempo. Dos de las aproximaciones fueron jugadas planificadas de balón detenido: tiro y cabezazo de Gutiérrez. Buen síntoma.

“El partido se abrió de pelota parada, pero Holanda ganó de manera injusta. Chile propuso y ellos cortaron con faltas”, dijo frustrado y confundido porque el fútbol no se gana a través del mérito y no existe la justicia. “Pusieron a nueve jugadores por detrás de la línea de la pelota. Nosotros quisimos jugar, ellos no”, agregó. Existen diversas formas de jugar, unas más generosas que otras, pero todas respetables si son reglamentariamente posibles. Cuando le preguntaron a Van Gaal que pensaba de las declaraciones del entrenador chileno, pensó y luego existió: “No voy a decir nada. No me interesa lo que dijo”.

Jugados tres partidos hay que sacar conclusiones para lo que viene. Al parecer, el equipo chileno convive de mejor manera con rivales que salen a proponer: desplegó su mejor fútbol contra España, un rival que ataca desde la posesión de pelota. En cambio, contra Australia y Holanda se observó un equipo incomodo, sin poder triangular en la zona de creación y escaso de profundidad. Por eso, Gary Medel tiene un 92 por ciento de acierto en pases. Es una salida lateralizada, sin verticalidad.

La derrota es inevitable. Es parte del camino que lleva al éxito, sin ella, no habría aspectos para mejorar y sería un equipo perfecto. Sampaoli ha demostrado ser un tipo inteligente obteniendo conocimiento desde la experiencia, encarrilando facetas del equipo en plena competencia. A priori, Brasil intentará ser avasallador: con una defensa alta para recuperar rápido la pelota y con Neymar como punta de lanza. Porque debe ser el protagonista. De otra manera, su historia y la gente no lo perdonarían.

Las suspicacias no tienen cabida antes del partido. No colocar el parche antes de la herida. Esos pensamientos son de otra época, de otra generación. Pensar en arreglos es volver al pasado, cuando importaba el triunfo moral y, significaría, que nada se ha aprendido. Van Gaal termino la conferencia de prensa diciendo que “yo ya jugué 5-3-2 y gané con este sistema. Pero variamos, vemos. En realidad, mi táctica es tratar de hacer un gol más que el rival”. Muestren matices, sean una selección coral.


jueves, 6 de marzo de 2014

De visita al matadero


Entre las grandes cualidades que distinguen a un entrenador está la de ser capaz de explotar al máximo las virtudes de sus futbolistas, arrimarlos a su techo. En la previa los nombres de Silva y Gutiérrez entregaban dudas: por la escasa coparticipación en la roja (El jugador del Osasuna con seis partidos y el del Twente con cinco encuentros disputados) y los posicionamientos en la cancha. Sin embargo, el experimento ensayado con anticipación tuvo éxito rotundo demostrando capacidad de gestión y correcta toma de decisiones. La táctica se vuelve tangible en la reiteración.

Chile no tiene un sistema táctico que se pueda leer como número de teléfono. Algún entrenador dijo: "El mejor esquema es ese que los jugadores mejorer interpretan". El posicionamiento y elección de nombres dependerá del momento actual de los jugadores, además del rival que se tenga enfrente. Ayer, la escuadra nacional saltó al Arena de Stuttgart con lo mejor que tenía. 

Quitarle la pelota a Alemania de local es una tarea ardua que demanda concentración, movimientos coordinados y solidaridad. Chile comenzó presionando en terreno rival. La transición entre ataque defensa y viceversa tuvo orden y aplicación. En el minuto cuatro del primer tiempo Medel, volante que juega de central, salió a ¾ del terreno rival y cometió falta. Paciencia. Tenencia. El equipo local dejaba jugar libremente a Silva que por esos momentos jugaba de falso central. Beausejour demostró que la velocidad es decisiva en partidos de clase A. Pase largo de Jara a Isla que lo dejó frente al arco, pero demoró en el pase europeo. 

En consecuencia de la maniobra anterior, primer tiro de esquina a favor desde la derecha: ejecutó un zurdo, centro cerrado, cabezazo de Vidal, Lahm despejó en la línea. Alemania transita con lentitud y claridad, Chile ahogado por ser protagonista lo dejó. Gol de Gotze, el marcador de punta izquierdo no logró el cierre. 

Enseguida recuperación alta y el jugador de la Juventus despilfarra otra oportunidad, bien Aránguiz que se tomó un segundo más para asistir. El falso central (Silva o Gutiérrez) se tiran atrás para dar fluidez y ensanchar la presión teutona. Último minuto del primer tiempo, lanzamiento de esquina del sector izquierdo, lo lanzó un derecho. Fin de la primera mitad. 

Con balón: línea de tres con movilidad, y rotación entre Silva y Gutiérrez. Pelota perdida, pelota recuperada, sino se retrocedía en bloque. Sánchez, Vargas, Aránguiz y Vidal formaron un cuadrado que alcanzó 17 remates al arco. Beausejour e Isla en lo suyo: se europeízan en la marca y se sudamericanizan en el ataque. Falto gol, porque Vargas y Sánchez son delanteros con gol, no goleadores. Sin balón: línea de cinco, incluyendo a Silva. Todos corren. Equipo solidario. Herrera correcto, Sampaoli también. 

"Dominar al rival en su casa, perdiendo 12 oportunidades de gol. En el desarrollo fuimos mejores", explicó Sampaoli. Además el entrenador dijo que "valora el dominio, rescata el protagonismo y aprecia mucha más eso que el resultado", mirada optimista. 

Jugamos como nunca y perdimos como siempre. Frese cliché y desechable. Este rendimiento en un mundial no nos alcanza, allí se debe ganar. No destacar el triunfo moral, hace rato que dejamos ese simplismo, Chile perdió y la meritocracia no juega fútbol.