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jueves, 23 de enero de 2014

El balón de la discordia

“Te oí, te he estado observando. Sé que es tu hombre. Sé que es tu favorito. Pero el tipo está en problemas. Todo el mundo iba a saber, pero ahora no va aparecer”, Muhammad Ali disparó contra Don King. El encuentro fue en Zaire, donde el campeón George Foreman acusaba una lesión en su ojo izquierdo por lo cual el combate se debía atrasar. “Oye, oye, viejo. No le hables así a Ángelo (entrenador de Muhammad). No vuelvas hablarle así a nadie. No vuelvas hablarle así a Angie. ¿Tienes algún problema, viejo? ¿Crees que eres el jefe aquí? No eres nadie, todos lo saben. Todas aquellas damas lo saben, saben que estoy listo”, replicó dejando en ridículo a un afroamericano que “habla como negro, vive como blanco y piensa en verde”.

Juan Pablo Meneses en su libro Niños futbolistas relata una crónica extrema sobre el negocio del fútbol. Uno de los capítulos lleva por nombre “el promotor”, y comienza hablando por el organizador más famoso de la historia: “Don King es un manager de boxeo que se hizo leyenda por sus contratos millonarios tanto como por su peinado, que siempre parece estar en llamas. Haber cometido dos asesinatos no fue impedimento para que Don King amasara una fortuna con figuras como Muhammad Ali, Mike Tyson y Sugar Ray Leonard”.

Pero el libro de Meneses habla de fútbol, por lo cual el resquicio futbolero siempre aparece: “El Don King del fútbol, según los managers, agentes, observadores y contactos con los que me he cruzado en esta ruta del niño futbolista latinoamericano, el más grande de todos es Jorge Mendes, portugués dueño  de la agencia Gestifute. Mendes tiene una cartera de cerca de ochenta  jugadores valorada en seiscientos millones de dólares y su principal estrella ha sido Cristiano Ronaldo”.

El primer portugués en ganar el balón de oro fue la pantera Eusebio. Nacido en Mozambique que por esos años era colonia portuguesa. Si hoy aparece una joya en África o Sudamérica no se lo llevaría un club a Europa, sino Mendes o Meneses. La idea no es comparar al escrito con el agente superpoderoso.

El periodismo deportivo, no puede explicar cómo Ronaldo que no ganó títulos en la temporada pasada, que incluso la única final que jugó la perdió y más encima se fue expulsado (Copa del Rey, versus el Atlético de Madrid), pero que marcó 69 goles en 59 partidos jugados. Pudo ganarle al francés Ribéry que levantó todas las copas que disputó. Alguna de las respuestas es que el portugués es mucho más influyente en su equipo que el francés, o que el haz de luz que genera el Madrid es muy diferente a la austeridad babara, o que uno tiene a Jorge Mendes y el otro no.

En diciembre pasado en la octava edición de la Conferencia Internacional de Deporte en Dubai, que coorganiza el propio Mendes para premiarse a sí mismo y a sus representados. El premio Globe Soccer, algo así un balón de oro, pero por votación popular fue para Ronaldo. Otro de los ganadores fueron Falcao y Mourinho, otro de sus representados. El premio al mejor agente de fútbol, fue para Mendes por cuarta ocasión consecutiva.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, acudió a la entrega del balón de oro por rumores de que su figura tiene intenciones concretas de cambiar de aires. Él y Mendes jamás buscaran romper el vínculo millonario. Hoy en el diario español Marca, aliado de Pérez, apareció una nota de Mendes honrando los valores de Ronaldo hacia el fútbol: "El verdadero Cristiano, el Cristiano que yo conozco, es el que estaba en la Gala de la FIFA y al que millones de personas pudieron observar. Es el Cristiano humano, sensible, humilde y genuino. Y no es fácil ser Cristiano Ronaldo",   y agregó: "Cristiano Ronaldo, repito, no es un jugador común, como tampoco es un ser humano común. Otro ejemplo es la forma que tiene de apoyar a los más necesitados. Siempre que puede es el primero en tomar la iniciativa y, si depende de él, sin repercusión pública de ningún tipo, porque las acciones son más importantes que su divulgación". Carlo Ancelotti, entrenador merengue, también se alineo a la cuadrilla y elogió a su pupilo.

El balón de oro de la discordia publicó el diario catalán Sport. Mundo deportivo, otro diario azulgrana despilfarra paginas señalando la manipulación de los votos y, es más, apunta a la FIFA como la organizadora de la trampa y que no habrá investigación alguna. 

Eusebio, por mientras, mira a todos desde arriba en una cancha de fútbol. 





sábado, 22 de junio de 2013

Ordem e progresso


Encapuchados, políticos cagados de miedo, goleadas portentosas, protestas, golazos, barricadas incineradas, voces a favor de la igualdad y reclamos por el dinero invertidos en el show FIFA. Todo eso ocurre desde hace un mes en Brasil. Las primeras sublevaciones populares fueron en contra de la privatización del Maracaná, debido a la fantástica idea de los gobernantes de privatizarlo por el déficit que acarreará el mundial de fútbol. “O Maracaná é nosso”, gritó un puñado de valientes.

Desde que comenzó la fiesta, las protestas se tomaron las calles de todo un país. Escenario complejo. El documental creado por Polis Digital, “A Caminho da Copa”, aborda diversas opiniones respecto al impacto positivo y negativo de la preparación de dos mega eventos (Copa del Mundo y Juegos Olímpicos) no cotidianos en una de las ciudades principales del país. Allí se muestran como las casas son marcadas para el día siguiente ser expropiadas, como las comunidades son fragmentadas de su vínculo social y, por supuesto, la represión generada desde los gobiernos a manos de la policía.

La FIFA aplaude la democracia brasileña y reconoce el derecho de protesta. Federico Addiechi, coordinador de Responsabilidad Social de la FIFA, dijo hoy que las protestas que ocurren en Brasil en plena Copa Confederaciones merecen “aplausos” y  demuestran el “vigor de la democracia” que impera en el país. Pero si esto fuera cierto, la FIFA debería ocupar un papel protagónico y, de cierta manera, unirse al clamor popular. O mejor, podría cancelar la Copa Confederaciones, y ayudar al funcionamiento legítimo y social del país, pero eso no puede ocurrir. ¿A dónde irían a parar los millones de dólares que genera esta competencia?, esté organismo necesita del opio de los pueblos para articular su red de mentiras y negociados.

En este caso el futbolista aparece como un ser reflexivo. Dani Alves, fabuloso lateral, declaró en Twitter: “´Ordem e progresso´ sem violencia por um Brasil melhor, por um Brasil em paz, por un Brasil educado, por um Brasil saudável, por un Brasil honesto, por um Brasil feliz”. David Luiz mostró preocupación por las manifestaciones. "Soy un brasileño que vive afuera, pero amo a mi país. Estoy a favor de una manifestación pacífica. La ciudad tiene derecho. Espero que podamos llegar a un consenso y podamos tener un mejor futuro en Brasil". El más certero en los comentarios como también lo era en la cancha fue Rivaldo, que escribió: "Es una vergüenza estar gastando tanto dinero para este Mundial y dejar los hospitales y escuelas en condiciones precarias". Y agregó: “Necesitaba desahogarme, pues ya fui pobre y sentí en la piel la dificultad de estudiar en una escuela pública y no tener un buen servicio de salud". Pero esto no es nuevo. En Sudáfrica ya se vivió el descontento popular y los estadios construidos generan y generan pérdidas para el país de Mandela.
   
El ingenio de los manifestantes muestra un vídeo de un protestante golpeando con el pie una lacrimógena lanzada por la policía con el relato de Galvao Bueno Narra, experimentado relator brasileño, porque en el país de la samba, prácticamente todo es fútbol. La batalla cultural se está ganando, pero falta ganar la batalla política.

Maldita policía represiva, malditos político que usan al fútbol para engañar a los pueblos reprimidos, Malditos señores de la FIFA. Viva el mayo del 68, donde un grupo de futbolistas franceses colgaron un cartel en la federación francesa de fútbol que decía: “Le football aux footballeurs”, el fútbol para los futbolistas.  



Fotos: Erick Dau

lunes, 22 de abril de 2013

Naming rights: negocio redondo



Semana de Champions. Competencia que deslumbra, es imposible olvidar: el himno, compuesto por Tony Britten y de un atonal agradable; la bandera de estrellas sacudida por jóvenes incrédulos y, obviamente, de los comerciales de Heineken y de PlayStation en tiempos remotos.

Catalanes y muniqueses abrirán los fuegos por alcanzar la gloria extraviada del último año, el primer partido se llevará a cabo en el “Allianz Arena”, de Múnich. Xabi Alonso desembarcará con toda su tripulación merengue para doblegar el tándem Reus – Gotze, el encuentro se jugará en el “Signal Iduna Park”. El sabio lector notará que se jugarán en estadios con nombres de poca resonancia futbolera. Nada de “San Siro”, “Old Trafford”, “Da Luz” u “Olímpico”. Se imagina usted que el recinto de Colo Colo se llame “Coliseo Larrain Vial” o el estadio de Boca Juniors se llamará “Arena Unilever”. Pues no, el modelo tiene otro horizonte, y por ahora, esas medidas han tocado a pocos equipos sudacas. Según la página de Internet, foro marketing, el “Naming rights” es uno de los elementos de patrocinio más importantes en Europa y se entiende como: la asociación de una marca a un activo en el sentido de que se le conoce, precisamente, por esa marca. Este recurso ha cambiado, por ahora, la vieja nomenclatura del fútbol.

La pandilla de la FIFA se opone firmemente a al uso de nombres comerciales en los estadios y los torneos, salvo los propios. La medida avanza a tranco firme y seguro. En Inglaterra, país donde nacieron los Hooligans y el fútbol, los “Naming rights” han seducido a equipos de la talla del Arsenal donde la empresa Emirates tiene un contrato hasta 2028 a cambio de 175 millones de euros. El City, que rebautizó su estadio como Etihad, empresa aeronáutica, tiene un contrato por diez años a razón de 11,5 millones de euros por curso.

En cada encuentro del Borussia asisten 80.720 hinchas pasionales, que no intentan transformar su sentido de pertenencia. Miguel Gutiérrez, colaborador de distintos medios en España y Alemania, explicó: “La gente del Dortmund sigue llamando al estadio por su viejo nombre, pero es consiente a las ventajas del cambio. Además la llegada del patrocinador introdujo numerosas comodidades adicionales en el viejo estadio, dando grandes ventajas a los aficionados. Si vas por una cerveza en el descanso, pagas con una tarjeta en dos segundos. No hay colas”. 

El club bávaro abandonó el “Vetusto Olympiastadion” para acometer, junto al ayuntamiento de la ciudad, la construcción de un nuevo estadio. En la película “Un domingo cualquiera”, se observa como la dueña del equipo, Christina Pagniacci, intenta convencer al alcalde de Miami a que la ayuden en la construcción de un nuevo estadio que finalmente lo logra. Coalición club – estado.   

Las camisetas de fútbol siguen llevándose el pedazo grande de torta, pero los “Naming rights” suelen ser de larga duración y suponen una garantía de estabilidad a las instituciones. El Bayern ingresa 30 millones de euros al año por la publicidad de Deuts Telekom, que se eleva en más de 25% gracias al nombre comercial de su arena. En el caso del Borussia, el porcentaje es aún mayor: 12 millones de euros por lucir en su pecho el nombre de Evonik, empresa del sector químico, que sube un 50% más por el patrocinio de su estadio.

“El fútbol puede ser un negocio en su contorno, pero estoy en profundo desacuerdo con eso. Hay un riesgo muy grande: un día un hincha poderoso de Universidad de Chile puede comprar Colo Colo y cerrar el equipo. Puede sonar efectista, pero es así”, dijo Bielsa. Para algunos la pelotita es dinero y buscaran cualquier estrategia para ser gordos. Por lo que a mí respecta, mañana me compraré una Heineken y soñaré con Wembley.