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martes, 10 de febrero de 2015

Nacional nomás

“Por tanto os digo: conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado. Si eres ignorante de tu enemigo pero te conoces a ti mismo, tus oportunidades de ganar o perder son las mismas. Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla”, dice el indefectible libro: El arte de la guerra, escrito en la antigua China por el estratega militar, Sun Tzu. Es considerado un libro de valor incalculable y en la actualidad es de gran influencia en casi todo el mundo en ámbitos tan dispares como la política, los negocios, los deportes y la guerra.

“El ánimo es más importante que la realidad material”, dijo alguna vez el escritor y periodista uruguayo Carlos Maggi. En el año 2010, adhirió al movimiento Concertación Ciudadana: bipartidismo que se materializó en una expresión electoral concreta para oponerse al exitoso partido Frente Amplio, que, por esos momentos, lideraba el carismático José Mujica: “Montevideo es una ciudad estrictamente futbolera”.

Fue establecida capital nacional en 1828, y rápidamente, 14 equipos de fútbol la poblaron. Diferente a casi todos sus países vecinos, ha sido dominada totalmente por dos grandes: el Peñarol (ferroviario) y el Nacional (criollo), repartiéndose el 90 por ciento de los títulos profesionales desde el nacimiento del torneo rentado en 1932. Oscar Washington Tabárez lleva nueve años a cargo de la Selección Nacional y conoce como tatuaje en la piel esta rivalidad: “Los dos equipos grande tienen una historia y un poder de convocatoria que los hace totalmente diferentes”.  Los uruguayos nacen futbolistas, y si no son futbolistas, se dedican a otra cosa.

“La explicación de por qué somos conocidos en el mundo por el fútbol te lo denominaría con una sola palabra: milagro, pero no me preguntes que hay detrás del milagro porque ni yo sé”, reflexionó Sebastián Abreu, ídolo de Nacional, que lleva 64 partidos jugados, anotando 44 goles y logrando un gol cada 69 minutos. Goleador de raza.

Tradicionalmente a los hinchas de Nacional los apodan el bolso, porque antiguamente la camiseta llevaba un bolsillo en la zona del escudo. Fundado en 1899 es el equipo más ganador de la historia del fútbol charrúa y cuarenta años después vivió uno de los logros más importantes de su historia: denominado el quinquenio de oro (campeón entre 39-43). Los albos ganaron los campeonatos con jerarquía y de manera consecutiva. En 1941 salió campeón invicto y goleando a Peñarol por seis a cero. Por ese entonces, había un plantel de lujo: Luis mandrake Castro, Aníbal príncipe Ciocca, Roberto Porta y Atilio bigote García.   

Durante eso cinco años, disputaron 93 partidos: ganaron 77, empataron nueve y perdieron diez, marca que aún no puede ser superada. Además, tienen el récord de partidos en Copa Libertadores, ganándola los años 1971, 1980 y 1988 (también esos años ganaron la Copa Intercontinental). “El paladar del hincha de Nacional es fino”, declaraba el centrocampista Santiago vasco Ostolaza. Del mismo modo, es el único club uruguayo en ganar la Copa Interamericana y primer campeón de la Recopa Sudamericana en 1989.

“Nacional representa un estilo de vida. Lo llevas siempre, constantemente, porque estás tomando un café con leche y la taza es de Nacional. Todo lo que haces durante el día está relacionado con los tres colores”, contó Abreu. En el año 2013, el club realizó el lanzamiento de la campaña de socios: el uno más uno, donde los futbolistas –entre ellos el loco y Álvaro Recoba –del plantel principal se hicieron socios y recibieron a los hinchas con el fin de aumentar el padrón social. De esta manera los ídolos renovaron no sólo su carnet vitalicio, sino, también reforzaron la identidad tricolora. Así, la comisión directiva, encabezada por Eduardo Ache, entendió que una campaña de marketing asociativa puede generar recursos importantes para Nacional.

“Este mural es uno de los más preciados para nosotros –dice el líder del grupo con un pasamontañas –porque nos identifica como la Costa de Oro y Carbón, y como se puede ver hay unos cuantos chorretes de aceite quemado, que es otra modalidad de los plumíferos (hinchas del bolso) para bandalizar los muros. Vienen en motos, paran, bajan dos y en 60 segundos lo escrachan”. El fútbol es una fantasía, no se puede estar contento donde once extraños se pasan la pelota, la meten dentro de un arco y uno está feliz. Lo importante es estar feliz, no cuestionar. Sin embargo, dentro de toda utopía hay un enemigo, y en el caso de Nacional de Montevideo es Carlos Gardel: “En Uruguay soy de Peñarol porque es pueblo”.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Salas y River campeón

Las historias configuran el imaginario colectivo de un equipo y transportan a sus protagonistas a la categoría de leyendas. En Buenos Aires un 15 de diciembre de 1996 comenzó a fraguarse uno de esos relatos, donde la rebeldía, el talento y la vocación lograron derrotar todos los prejuicios.  

El uruguayo e ídolo inquebrantable Enzo Francescoli abandona la cancha para que ingrese el chileno Marcelo Salas. El destino quiso construir un amor trasandino. El perseguidor Independiente no puedo quebrar la resistencia de Huracán Corrientes y cae tres a dos como visitante. El perseguido River Plate golea a Vélez Sarsfield con dos goles del chileno y uno del diablo Monserrat. Aquella noche lluviosa del Torneo Apertura de 1996, por la fecha 18, nació una idolatría sin contemplaciones. Romanticismo cosido por goles y enganches.

La frase del título le pertenece al recalcitrante Marcelo Araujo. Relator símbolo de la década del ’90. Fundador de un mal endémico: relatores buscando un protagonismo ajeno a su función principal. Un estilo perdurable en el tiempo, pero condescendiente, gritón y burlesco. Transitando su mejor época como “contador de partidos” utilizó al millonario para establecer sus códigos. Salas, probablemente, también ocupó a River para vivir su mejor época: en tres años (’96, ’97 y ’98) disputó 50 partidos, marcando 35 goles y levantando tres campeonatos nacionales (Apertura ’96, Clausura ’97 y Apertura ’97). En cada gol, una celebración. En cada abrazo el Monumental estallaba gritando: “chileeenooo, chileeeenooo”.

¿Se acuerdan del día en que Marcelo Salas debutó con la camiseta de River ante Boca? Tras pase de Ortega y, posterior, control dirigido en el aérea, cruzó el balón para matricularse con un golazo frente a Navarro Montoya. La hinchada gallinera desató la locura sobre dos bandejas de la Bombonera. La patraña cuenta que Bilardo desestimó la contratación de Salas en Boca Juniors aduciendo que ningún chileno había triunfado en Argentina. Rodilla al suelo e índice al cielo tomó sus cosas y se marchó al barrio de Belgrano para ser feliz.

Especialista en crear silencios que se prolongaban en el festejo de unos pocos construyó su consagración. Apodado matador debido a su sangre fría a la hora de definir. Continuó su carrera goleadora en Italia: ganando siete campeonatos; cuatro con Lazio y tres con Juventus. En 2003 retornó a River para ganar el Torneo de Clausura 2004. Sin embargo, debido a las lesiones nunca pudo retomar su forma física. Odiado por los hinchas de Colo Colo y por los de Católica, o por los de Boca, y por qué no, por los de la Roma. En todos los equipos que jugó logró coronarse campeón.

En medio de la cotidianidad de un partido de fútbol, matizado por balones largos que intentan dividir y jugadores torpes que confunden intensidad con correr a los palos. Salas, aparecía como una fisura  o una grieta en la pared –Julio Cortázar utilizaba esa categoría para referirse a cuestiones asombrosas en sus cuentos–, alargando los segundos para que se hagan más largos y poder liquidar de zurda. Dentro del bullicio y la oscuridad trajo control y claridad. Llevó a Chile al Mundial de Francia ’98: anotando cuatro goles y convirtiéndose en el máximo anotador de su selección, 37 goles en 70 apariciones.

La representación del otrora goleador no sólo encandiló en las canchas de fútbol, también desbordó habilidad como figura publicitaria. A principios del 2000, cuando lideraba al conjunto lazial junto a Sebastián Verón, Diego Simeone y Hernán Crespo, protagonizó un comercial para una marca de champú: “Marchelo tu Linic, es maravilloso que un futbolista como tú tenga un pelo tan firme”, decía una italiana rubia, blanca y voluptuosa. “Scusa –agregaba- ah marchelo gracias a Linic tú pelo es como tú: suave y brillante”. Salas no hablaba, sólo miraba y toqueteaba. La modelo no mentía: Salas tenía un control suave y una finalización brillante.


          
“No soy de contar mis cosas ni lo que pienso. Mi cumpleaños me pilla en un momento muy bueno me siento bien, realizado en mi vida. Mi carrera fue muy buena. Estoy orgulloso de todo lo que hice, ahora estoy en otra vereda”, comentó el matador, que actualmente preside Deportes Temuco: “Soy dirigente de un club y eso me permite estar cerca del fútbol, pero no las 24 horas. Eso me cansó un poco, estoy disfrutando otras cosas”, cerró. Entiende que las transformaciones perdurables y verdaderas nacen en el tiempo debido a decisiones políticas, como lo hizo en 1996. 


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Déjà vu


El deporte se sacude por ciclos, como la vida, los años después de lo extraordinario aparecen como continúas copias que unos intentan clonar, como si el fútbol fuera una ciencia. Y otros, sencillamente, aprovechan para aprender, implantar y renovarse. En nueve años, Messi no sólo se modernizó, sino, que rompió todos los récords de los hombres perros.

Escribo esto mientras pasan por la televisión los 74 goles de la pulga por Liga de Campeones: lo ha logrado en 91 partidos –por los 142 que jugó Raúl, otrora goleador del Real Madrid –su víctima favorita es el Milán con ocho goles e Iniesta su mejor socio con nueve asistencias. El 64 por ciento de aquella cifra lo logró con su pierna natural, la izquierda. Sin embargo, los tres goles que hizo frente a la trampa del Apoel chipriota fueron con la pierna derecha, porque “el poder de Messi no está en la lógica, sino en aquello ilógico e indescifrable para todos los demás, incluso para sí mismo” escribió Orfeo Suárez en su libro “palabra de entrenador”.     

Marcó 59 de zurda, 11 con la derecha y cuatro de cabeza. 11 de los 74 fueron desde fuera del área, dos de tiro libre y ocho de penal. Es el máximo anotar en un partido de Champions con cinco goles (frente al Bayern Leverkusen en la temporada 11-12), selló tres tripletes y 15 dobletes. Hartado de goles gambeteadores, cambio de canal apretando las teclas del control remoto. Subo dos o tres canales y freno. Pero, otra vez, se cruza la pulga en mi camino.     

Están pasando sus 253 goles por Liga Española. Parece un déjà vu. Lo engancho desde el principio: mayo del 2005 –con 17 años –anotó su primer gol después de una definición infinita tras pase de Ronaldinho. Melena fresca al viento y casaca número 30. El Real lo sufrió 14 veces.

El primer compacto parecía una copia del segundo. El movimiento que más se repetía eran sus diagonales infernales desde la derecha hacía el centro, hasta que Guardiola lo mandó al centro para convertirlo en un sinónimo de gol. “Soy un delantero centro mentiroso. El entrenador me habló muchas veces de que quería que jugara ahí y lo empezamos hacer. Era ideal dado nuestro juego en Barcelona, porque casi todo se arma desde el centro”, dijo después del 2 a 6 al Real.

Estaba en un tipo de paramnesia de reconocimiento, caracterizada por la experiencia de sentir que había sido testigo o experimentado previamente una situación nueva. El fútbol es un déjà vu constante. Nietzsche, el pensador alemán, advirtió sobre aquello del eterno retorno y cumplir años no es más que una constatación de aquel concepto como reflejo permanente de la vida, es un círculo que se puede recorrer por muchos y distintos caminos, pero siempre acabas viendo una parte similar de todos los momentos.

En 2006, posterior al paso del huracán Katrina que azotó a Nueva Orleans se rodó la película déjà vu protagonizada por Denzel Washington, que interpreta a un agente que viaja al pasado para impedir un ataque terrorista. Clásica bazofia gringa donde la categoría pierde su densidad para convertirse en producto de mercado.        

Por suerte, los récords de Messi también son un déjà vu, próximamente sumará más de 23 tripletes (actualmente tiene 19) por La Liga para superar a Ronaldo, Zarra y Di Stéfano. La jugada puede diseñarse de diferentes maneras, pero siempre terminará con el mismo paisaje: la pelota dentro del arco y Messi con el pulgar en la boca por su hijo o señalando al cielo con ambas manos por su abuela.

Quizás, leíste esta nota o fuiste testigo de una similar. Eso quiero decir que estas en un déjà vu. 


miércoles, 24 de septiembre de 2014

Bravo: contra Ter Stegen y los medios catalanes


“Tensión, tensión, tensión”, gritó Claudio Bravo en cada tiro de esquina que recibió frente al Villareal. Los buenos arqueros son capaces de señalar aspectos significativos del juego a sus compañeros, pues gozan de una visión panorámica señera. Barcelona lleva un comienzo de Liga demoledor: invicto en cuatro fechas con 11 goles anotados y cero en contra. El entrenador del equipo catalán, Luis Henrique, eliminó antiguos vicios y fabricó un sistema defensivo colectivo e intenso.

“Sin noticias de Claudio Bravo”, tituló José Luis Artus para el periódico Mundo Deportivo el pasado domingo. “La noticia atrás –agregó- está precisamente en que no hay noticias de momento respecto al arquero…a los números de Bravo hay que sumar los de Ter Stegen –continuó- quien tampoco recibió diana alguna en el único encuentro de que ha disputado, el de Champions ante el Apoel. Es más, el alemán incluso se lució con una parada final en los últimos instantes que evitó el empate”. Entonces el chileno sin novedades, mientras que el bávaro se luce.

“Las rotaciones me generan tranquilidad. El mensaje que nos da el técnico es que no quiere contar con 11 jugadores sino con 24, porque así hay mayor competencia y sube el nivel del equipo”, explicó Bravo por radio Cooperativa. En el diario deportivo Sport el mensaje es diametralmente diferente al del arquero: “Para ellos (Comisión Directiva) la primera opción para la presente temporada es Ter Stegen. Destacan de él que es como un robot, muy alemán, muy cuadriculado, muy profesional, muy meticuloso. Y estas características gustan. A priori, Stegen jugará más partidos que ningún otro”, escribió Albert Masnoy que además encabezó: “Juega Bravo, el titular es Ter Stegen”.

“La afición se divide entre Claudio Bravo y Ter Stegen”, trazó Mundo Deportivo que realizó una encuesta para saber que arquero tenía mayor preferencia en la hinchada. “No ha encajado ningún gol en estos partidos de Liga aunque Ter Stegen es un gran portero y hay ganas de verlo”, emitieron algunos seguidores. “Bravo ha empezado muy bien, es un partido importante, mejor seguir con él”, opinaron otros. Sin embargo, el periódico terminó la noticia con declaraciones a favor del alemán: “En cambio, otra parte de la afición asegura que ‘habría que probar ya con Ter Stegen’, ‘ya debe debutar’, ‘hay ganas de verlo’. Sport también lanzó su seudo encuesta, dándole un 66 por ciento de preferencias al europeo.

De esta manera ciertas publicaciones intentan construir un sentido de favoritismo hacía el europeo. Los medios imponen qué temas deben ser visibles y cuáles deben ser ocultos. No obstante, dentro de esta telaraña de amiguismos, Bravo tiene sus adherentes, escasos, pero tiene: “Luis Henrique fue quien solicitó a Zubizarreta (Director Deportivo) que fichase al portero de la Real Sociedad. El entrenador apostó fuerte por Bravo y no cejó en su empeño de traerse al chileno a Barcelona… Tiene las características idóneas para el juego blaugrana, pero además ya conocía la Liga”, escribió J.M Bertrán para Sport el 15 de septiembre.

Platón entendía la opinión como un punto intermedio entre el conocimiento y la ignorancia, un conocimiento parcial y propio de la mayoría. Los medios dicen que es, es decir, aquellas opiniones que por una razón u otra son dominantes en el espacio informativo. “Llegamos al vestuario dos horas antes del partido, tenemos una charla y es entonces cuando se sabe quién juega”, contó el capitán de la selección chilena. Sumando 360 minutos de imbatibilidad igualó a Pablo Cavallero que en la temporada 2001-02 para el Celta de Vigo alcanzó cuatro fechas invicto. El récord le pertenece a Pello Artola que en la campaña 1977-78 logró seis fechas sin recibir goles.

Las primeras impresiones de la prensa catalana fueron explicitas: Ter Stegen, titular; Bravo, reemplazante. El alemán lo civilizado, el chileno la barbarie. Construcción sin maquillaje. Las sólidas actuaciones permitieron que la discusión dialéctica girara: “Claudio Bravo: 0 goles, 3 camisetas”, colocó Mundo Deportivo que además agregó: “Sin duda, un portero de récord… y solidario”.

Los triunfos sin goles en contra acabaron con la discusión. Ahora, hay que continuar desestabilizando la cueva merengue: “Bravo 0 – Casillas 8”, fue lo último de Sport.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Cane Medel


“¿Tienen la noche libre?” –Preguntó un periodista- “sí, tenemos la noche libre ¿por qué tienes algún problema?”, respondió Garito Medel. “No, es sólo una pregunta”. “Aaah o quieres que estemos encerrados”, finalizó el jugador. Miró a los reporteros locuaces con cara de pocos amigos. “Bueno muchachos que estén bien”, dijo mascando la rabia, luego de una pregunta con “poco tacto”.

Para empezar, debo admitir que soy hincha de Medel – de ahí que lo llame Garito y no Gary Alexis a secas-, un vínculo irrenunciable, indestructible e insoslayable concebido por una institución que transita los caminos del desazón permanentemente. Porque los amores escasean de raciocinio, no se está por conveniencia o comodidad, al contrario, mientras más dolor exista el sentido de pertenencia pareciera aleonarse.  

Modelo de cómo se debe ascender en la escala social burócrata. Nacido en la comuna de Conchalí, precisamente en la población La Palmilla: “Villa de escasos recursos compuesta eminentemente por trabajadores, empleados y obreros de clase baja. Si bien el sector no es en sí problemático, los barrios aledaños sí son peligrosos”, escribió el periodista Joaquín Rivero para el periódico The Clinic. Las lágrimas de Garito conmovieron a todo un país con su entrega en el mundial. Lesionado, vendado hasta los dientes, construyó un carácter fibroso a punta de pases a la cuneta y la guapeada chora. Convencido de que los cocos y la maña se ganan en la población: “Hay más presión acá que en la Bombonera”, contó en el año 2010. “En el barrio se ve de todo. Una vez estábamos jugando y me pusieron tres pistolas en la cabeza”, explicó.

Sin embargo, las calles no pavimentadas o los campos abiertos son refugio para ver a niños jugando a la pelota o elevando volantines. En una esquina de la población se encuentra la botillería Colo-Colo. Don Calderón, vecino fundador expresó que “tomaban todo lo que allí había. Chicha, vino, lo que alegrará”. Y además agregó: “Teníamos clubes de rayuela en el paradero de allá. Fui capitán del equipo, jugaba con las dos manos: métale izquierda y derecha”, “un rato rayuela larga” –interrumpió el periodista-, “y póngale rayuela corta”, remató. Es uno de los pocos barrios con identidad, patrimonio, historia y gran contenido humano. Más allá de la imaginaria que comunica la televisión y los poderes públicos. Garito aprendió que en cada porrazo había que levantarse para conseguir sus sueños: “Sé que hay muchos niños que deber querer ser futbolistas profesionales, llegar a la selección y ser campeones del mundo. A ellos les puedo decir que tienen que seguir sus sueños, no darse por vencidos, porque al final la recompensa puede llegar. Para triunfar, hay que tener hambre y deseos de ganarle a la vida”, comentó para el periódico La Segunda.

Su vida podría materializarse en un libro de auto ayuda o un documental cebollero de cómo superarse en la vida, porque su capacidad de resiliencia es bestial. Su padre, de oficio jardinero, nunca fue bueno para el fútbol, sin embargo sus hijos (el menor, Kevin, es seleccionado sub 20) tienen talento y coraje. En el año 2012 la televisión española lo entrevistó: “Desde chico quise ser futbolista. Pero cuando tenía 17 años y nacieron mis hijos gemelos Alejandro y Gary, ahí me enfoque por completo en el fútbol. Lo mejor que uno puede tener es la familia. En los brazos tengo tatuado el nombre de mi familia: Marisol, mi madre y Luis, mi padre, y acá (parte posterior del antebrazo) el nombre de mis gemelos, entonces cada vez que hago un gol me beso los tatuajes para dedicárselo”.

“La entrega de Gary es única. Estaba lesionado y seguía luchando igual. A los nueve años, ya iba a todas” contó su descubridor, Alfonso Garcés, viejo canoso que transita Santiago buscando talentos para llevarlos a Católica. Recuerdo el día que me cruzó para invitarme a la prueba de jugadores que hacía el club. Fui y, al lado mío, estaba un mocoso que le decían pitbull, ni chances de competir. “A veces, estoy cansado, pero veo a mis compañeros correr, y me dan ganas de seguir corriendo, es algo natural”.

“Eres el cuarto chileno en la historia del Inter (Zamorano, Pizarro y Jiménez) ¿tuviste la posibilidad de hablar con ellos?”, preguntó el periodista. “Muy feliz de llegar al Inter. No tuve la posibilidad de hablar con ninguno, pero sí  hablé con Mauricio Pinilla, me dijo que es un club muy grande que ha ganado muchas copas nacionales e internacionales”, fueron las primeras palabras vestido con la camiseta de entrenamiento del club italiano. “No he venido a reemplazar a nadie, vengo a marcar mi propia historia”, dijo el chileno  que utilizará el dorsal dieciocho. Garito Medel es todo lo que queremos ser. 



martes, 5 de agosto de 2014

Gonzalo y Rodrigo no, Mario sí

En partidos de primer orden, como es una final de copa del mundo, los jugadores tienen una capacidad técnica similar. No hay patas duras ni de fierro, al contrario son dotados con el balón. Además, se comprometen con la idea táctica: asumen roles, realizan tareas específicas y cooperan con el trabajo en equipo. Asimismo, todos vienen de matadoras temporadas europeas con equivalentes cargas de trabajo. O sea, son jugadores parecidos. Pero ¿qué hace que Gonzalo Higuaín o Rodrigo Palacio no puedan definir como Mario Gotze teniendo inclusive mejor ángulo de tiro? 

Faltando ocho minutos para el final, Zabaleta persiguió a Gotze que abandonó la banda para llenar el espacio del centro del ataque. André Schürrle, inteligente miró aquella zona y la pobló, corrió al león Mascherano y lanzó un centro forzado. Demichelis no estaba en su lugar porque pensó en interceptar un posible pase a Müller. Entrando al área chica, Gotze resolvió rápidamente: controló, miró, golpeó y anotó. El fundamento técnico de amortiguación fue perfecto, permitiéndole tomar una decisión que como resultado fue correcta, pues ahí radica la diferencia.


En los deportes colectivos la toma de decisiones es indispensable para desarrollar la tarea en forma óptima. Según Ruiz y Arruza, la toma de decisiones es “aquel proceso que lleva a la elección de un procedimiento de acción ante una situación que puede tener diferentes grados de complejidad, dinamismo e incertidumbre”. “No se puede creer lo que se perdió Higuaín, Tony Kroos le dio la pelota como un compañero, volvía mirando el cielo y se encontró con el balón. Ese no es Higuaín, señores y señoras ésa era la pelota de la vuelta olímpica”, relató Mariano Closs. “Estaba el regalo, con el moño, faltó abrirlo”, comentó Diego Latorre. Ambos discursos grafican que la posibilidad fue única e irrepetible. La ocasión desperdiciada es debate público, en cada rincón de Buenos Aires están los análisis afiebrados, pero casi todos los pensamientos coinciden en que el delantero del Napoli tomó una decisión con resultado negativo.    


Por otro lado, la ocasión de Rodrigo Palacio no fue un regalo alemán, sino, un centro europeo preciso de Marcos Rojo a la espalda de Mats Hummels. Sin embargo, hay un detalle que otorga otra conjetura para analizarla comparativamente. El delantero del Inter de Milan no hizo lo que sí hizo Gotze. Su amortiguación fue deficiente quedándole el balón muy lejano para tomar una decisión con efecto positivo. Tres o cuatro pasos largos del arquero, sólo le permitieron una posibilidad, patear sobre la humanidad de Neur.


Muchos deportistas poseen la capacidad de realizar de forma muy eficaz sus técnicas, pero debido a sus decisiones en la competición, los movimientos que seleccionan no son los adecuados ni bien no eligen las maniobras apropiadas con rapidez como para que cumplan su objetivo. La toma de decisiones se basa en tres áreas fundamentales: contexto, sujeto y tarea, por lo tanto, el análisis debe integrar todas las partes.

La toma de decisiones es lisa y llanamente una ejecución, el resultado de aquella le pondrá apellido de buena o mala decisión. 

miércoles, 30 de julio de 2014

Defensora multicultural del proceso



Bierhoff, Kahn y el capitán Matthaus deambulan desorientados sobre el Stade du Pays de Charlerou en Suiza. El golpe es duro, acaban de quedar eliminados en la fase de grupos de la Eurocopa Bélgica-Países Bajos 2000. La derrota tres a cero frente a Portugal de Lucho Figo es contundente. La participación no deja antecedentes salvables: cinco goles en contra, sólo uno a favor y últimos en un grupo conformado por: Portugal, Rumania (clasificados) e Inglaterra. La prensa alemana es brutal y exige cambios en el modelo.

Ballack, Frings y el panameño-brasilero Kuranyi discuten con el entrenador Rudi Völler luego de que el checo Milan Baros decretara el dos a uno en la Eurocopa Portugal 2004. El golpe es duro y abre viejas heridas europeas. Alemania terminó penúltimo en la fase de grupos atrás de República Checa y Países Bajos, sólo superó al débil Letonia. La participación roza la debacle: dos partidos empatados y dos goles a favor. El fuego bávaro está desapareciendo. La prensa internacional es cruel y reclama revisar las bases. 

La confederación despertó de su letargo y tomó cartas en el asunto. Despidió a Völler, asumió Jurgen Klinsmann –ambos dupla de ataque en Italia 90- la nueva propuesta era lógica: que los clubes que componen la Bundesliga asumieran el compromiso de que la prioridad es la selección. Se realizó un trabajo de captación con un biotipo de jugador en común: hábiles, técnicos y polifuncionales. Desafió a la federación contratando a un entrenador de hockey como coordinador de selecciones. El nuevo ciclo daba inicio y la Eurocopa 2008 estaba tocando la puerta.

El niño Torres aprovechó la complicidad entre el arquero Lehmann y el obediente Lahm, la picó antes del achique. “Escucho gol desde la grada, porque desde mi perspectiva no veo la portería, y cuando veo que está muy justa al palo, digo joder, Torres ha metido gol”, narró Casillas para la televisión. Schweinsteiger se lamentó en el medio de la cancha, otra vez bailó con la fea. Sin embargó, aquella noche en Viena no hay fracaso, al contrario, las bases están cimentadas para continuar trabajando.

Klinsmann dejó el puesto y asumió su ayudante de campo Joachim Löw. Transición prolija y manteniendo la forma. El nuevo técnico aplicó el desorden organizado: jugadores tienen tareas asignadas, pero se mueven con total libertad. En la Bundesliga Heynckes, entrenador del Bayer Múnich y Jürgen Klopp, entrenador del Borussia Dortmund comparten la idea y desarrollan doctrinas similares: la punta de lanza es el juego colectivo a través de la posesión de pelota, para cambiar el ritmo y la dirección en tres cuartos de cancha hacía delante. Organización completa, desde la base hasta la elite. Además, aparecieron nuevos jugadores jóvenes como Özil, Khedria, Gotze, Neur, Gündoğan y Boateng, el modelo incluye futbolistas de origen turco, tunecino, bosnio, polaco y ghanés.

El Durban Stadium en Sudáfrica es testigo de cómo Özil, Klose y Kroos observan el cabezazo salvaje de Puyol. Eliminados en semifinales, la derrota es tomada como herramienta para continuar trabajando, lejos del cortoplacismo, cerca de los procesos porque la fortaleza futbolística nace en la forma de jugar.

Badstuber, Hummels y Gómez incrédulos miran como Mario Balotelli les encajó dos goles en la semifinal de la Eurocopa Polonia-Ucrania 2012. Varsovia fueeVarsovia ess de seguir con el modelo contracultural.
ia 2012. Varsovia es testigo desmantelo  de los procesos, porque la fort testigo del derribo bávaro. Alemania superior en todos los indicadores de juego, por ejemplo en córners ganó 14 a 0, en posesión logró 54 por ciento contra 46 de su rival. El fútbol no conoce de justicia. La confederación mantiene a Löw en el cargo, él tiene ganas de seguir con el modelo contracultural.

Weidenfeller, Hummels, Gündoğan vestidos de amarillo bastones negros, al frente, Neur, Boateng, Müller envueltos de rojo tiras blancas. Final de la Uefa Champions League, el modelo coronó a un país en el mítico Wembley. Heynckes, triunfador en el éxito dio un paso al costado y concedió espacio para que el modelo iniciara su etapa final. El Bayer Múnich contrató a Guardiola. Neur, mejoró con los pies. Schweinsteiger, se convirtió en un organizador de lujo. Kroos, abandonó la alternancia para dar el salto a la elite. Boateng, supo que salir jugando era más conveniente que el pase lago. Müller empezó en la banda para terminar la jugada por el centro. Lahm jugó de cinco, de ocho, de tres, de todo. El español aportó funcionamiento colectivo a la forma, proyectándola a la condición de perfección.

Neur; Lahm, Hummels, Boateng, Höwedes; Kramer, Schweinsteiger, Müller, Kroos, Özil y Klose vestidos de blanco líneas rojas. No son rivales, al contrario, son aliados y luchan contra los leones de Sabella. La final es historia reciente y conocida. Alemania defensora multicultural del proceso. 


domingo, 6 de julio de 2014

Lavezzi calienta, Suárez muerde

El tiburón Suárez o el bombero Lavezzi. Las mujeres pueden elegir y, seguramente, se quedarían con la segunda opción. En cambio, los medios escogieron las dos circunstancias para armar el circo mediático. Lejos del fútbol, cerca de la polémica.  

“No era peleador, era buenito, buen compañero. No sé qué le pasó a mi negrito”, contó Lila René Píriz, abuela de Luis Suárez e hincha acérrima de Peñarol de Montevideo: “Siempre que me ve por ahí me pide que me cambie, pero yo nunca voy a cambiar. Aún no sabemos en la familia porque es de Nacional”, agregó al periódico El País de Uruguay. El caso Suárez es materia de Estado en el país oriental: “La FIFA son una manga de viejos de hijos de puta”, dijo el Presidente José Mujica en el acto de recibimiento de la selección charrúa y remató intentando corregir que “podrían haber sancionado, pero no de manera fascista”.

Nueve partidos internacionales y la prohibición de ejercer cualquier actividad vinculada con el fútbol durante cuatro meses, es el castigo que La Comisión Disciplinaria de la FIFA otorgó al futbolista de 27 años por el mordisco que propinó al defensa Chiellini. Castigo arbitrario, juzgó al jugador como futbolista y ciudadano y, de paso, castigó de forma indirecta al Liverpool, mientras no hay compensación alguna para el perjudicado: “Esta todo olvidado, tengo la esperanza que la FIFA reduzca tu suspensión”, aseveró el italiano. El comité está compuesto por 20 destacados miembros, entre ellos, sólo dos sudamericanos (Ecuador-Paraguay). Claudio Sulser, presidente de la comisión es suizo. Luisito –como le dicen en su tierra- es un sicario del gol. Llegó al mundial lesionado. Sin embargo, fue una amenaza para sus rivales: Inglaterra, lo padeció y le anotó dos goles. Italia lo sufrió todo el partido hasta que el faraón Godín decretó el uno a cero final.

Con los europeos eliminados del mundial, los medios comenzaron rápidamente con la construcción política de la persecución, con la intención de exiliar al jugador de la copa del mundo. “Suárez, Drácula golpea de nuevo”, tituló el diario italiano Gazzeta dello Sport. Asimismo, el periódico The Guardian rotuló: “Merece castigo de inmediato”, y lo apodó: “El tiburón”. En conferencia de prensa el capitán de la selección salió en defensa del pistolero y tuvo un tenso cruce con un periodista británico: “Los medios británicos tienen un persecución con Suárez, lo sabe todo el mundo. Allí eso vende diarios. Si no, no estarías tú aquí. Estamos contentos con el triunfo de ayer, creo que tú no estás contento porque se te ve en la cara que no tienen mucha felicidad por el  triunfo de Uruguay”, explicó Lugano.

La FIFA no quiere intrusos en su espectáculo, por lo cual, debió recurrir a una medida poco habitual: castigar de oficio. El show mediático provocó que la aplicación de la pena fuera más noticia que la falta, soslayando un aspecto trascendental en la medida. ¿Quién determina que acciones del juego se deben sancionar? ¿Cuáles son los parámetros para castigar? Sin dudas, la sanción no es sólo desproporcionada, sino que es populista dejando conjeturas inconclusas.

Finalmente, el secretario general de FIFA, Jérome Valcke, ha recomendado descaradamente un psicólogo al uruguayo: “Debería tratarse para superar sus problemas disciplinarios”. “No sé por qué tiene esos arranques, cuando lo tiene todo para ser feliz. Quizás el divorcio de los padres y las privaciones que pasaron”, finalizó Lila.

Suárez no, Lavezzi sí. Un mundial no permite desconcentrarse, al contrario, el enfoque debe ser la herramienta psíquica para cosechar éxitos. La acción del uruguayo fue pensada con la intención de cosechar una ventaja deportiva donde, finalmente, no la había. En cambio, Lavezzi qué estaba pensando cuando Sabella le hablaba.  

Van 70 minutos de partido. Argentina vence apretadamente a Nigeria por tres a dos. Contexto complicado. En el área técnica Sabella llama a Lavezzi y le dice: “Dile a Ricky, que la suelte más rápido, que acá lo come el ocho”. Le lanzan una caramañola con agua, la agarra con la derecha, y con la izquierda la destapa, mientras el entrenador vuelve a cargar con las indicaciones tácticas: “No se puede quedar tanto tiempo con la pelota”. Lavezzi no escucha, está mirando el horizonte y pensando en jugarle una broma. “Cuando tenga espacio que toque la pelota, pero que no se quede parado”, agrega el entrenador cerrando los ojos para evitar el chorro de agua que acaba de lanzarle su jugador al rostro.

El entorno determina los comportamientos. La acción de Lavezzi no se puede analizar desde el simplismo: “Siempre actúo así”, dicen los que lo defienden. Sin embargo, la situación representa desinterés en la tarea que se está realizando: desconcentrado, enfocado en otra maniobra y, no en la que le indica el entrenador. Sabella, es el entrenador, por lo cual, tiene una jerarquía sobre 23 jugadores. Lavezzi parece no entenderlo.





miércoles, 2 de julio de 2014

Crónicas mundialistas: Chile, 120 minutos para ser optimista y pensar en la transformación


Hace algunos días leí un texto que escribió Eduardo Sacheri para el periódico La Nación. En el realiza una analogía entre un cuento de Quino y el desastre o el hallazgo de una situación futbolística. Me permitiré evocar aquella realidad protagonizada por Manolito y por Guille. En el primer dibujo, Guille, el hermano pequeño de Mafalda, pide a Manolito que le dé cuerda a un autobús de juguete. Con su rudeza característica, Manolito acepta el desafío. Procede girar la tuerca con excesivo rigor rompiendo el juguete en mil pedazos. Sin inmutarse ante el desastre, Manolito recoge la manivela de la cuerda, la hace girar sobre su eje y le dice a Guille: “Mirá el trompito, Guille. ¿Qué lindo el trompito, no?”. El niño comienza su llanto desconsolado y la conclusión de Manolito ante Mafalda en la última viñeta es definitiva: “Si este chico no aprende a valorar las pequeñas ganancias de las grandes pérdidas, va a sufrir mucho en este mundo”.

Como tantas veces en la vida nos enfrentamos a situaciones que nos dejan en la disyuntiva de Guille obligados a decidir entre el optimismo o pesimismo. Entre un hermoso autobús o un trompo que se generó de chiripa. Porque en definitiva “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo camino”, cantaría Serrat.

La derrota, y en consecuencia, la eliminación del mundial provoca esta situación. Un triunfo moral o una derrota digna. Positivismo o negatividad. Analizar el proceso o el resultado. El éxito es una construcción histórica, no llega por el azar, se construye de derrotas y victorias. Es un proceso brotado de matices. Como la vida. Hay que luchar noblemente por conseguir los sueños. Sin embargo, este discurso debe estar contenido por armaduras futbolísticas, de lo contrario, sólo sería una ilusión acabada. Y este es el caso: porque se encontró la forma de juego, una identidad que por años estuvo extraviada. Sampaoli fue capaz de transmitir y convencer a través de una idea clara, trabajada y aprendida. Interiorización de conceptos. Sin dudas, bajo esta suposición, algún día el tiro de Pinilla ira cinco centímetros más abajo y será gol.

Dios es brasileño y construye travesaños. Barbosa, arquero de 1950, quemó los postes del arco del Maracaná. Júlio César, debe beatificar aquel arco del Mineirao paseándolo por todo Brasil. 

El deporte y el ser humano tienen la necesidad de ser analizado, juzgado y medido. Cada uno dispone de su propia vara y la instala donde le plazca. Lamentablemente, esa medición no posee dos lecturas, transita entre la dicotomía de fracaso y éxito. Concepción cruel y dañosa. Hagan memoria. El contexto era complicado: caer en el grupo B y enfrentar a los finalistas del mundial anterior. Si, se ganaba el grupo se zafaba, sino tocaba el anfitrión. Entonces, se manejó la teoría de la competitividad. ¿Ganar?, complicado. Pero perder como siempre, es decir, goleado por Brasil significaba retroceder en tiempo y forma.

No fue así. Chile Perdió decorosamente y dejando el cuádriceps izquierdo en cada jugada. Costó generar el primer pase en la zona de seguridad, porque Brasil sacó otro libreto que los partidos anteriores: Fred, Neymar y Hulk presionaron la zaga, evitando la salida pulcra. Empero, aun así, el equipo supo contrarrestar con pases largos para Vidal a la espalda de Alves.

El gol de Brasil llegó por un balón aéreo lanzado desde un tiro de esquina. Sin embargo, la selección siendo la más baja de estatura en el mundial no es inocente. Está muy lejos de ser un equipo que quema las naves y pierde por simplicidades. Ya que ante un problema generó una solución: te incomodan, te chocan, te empujan, te molestan. Manejando el tiempo y el espacio con la exactitud necesaria. Es cierto, que la desventaja numérica hirió por esta vía, pero el equipo minimizó, casi, al máximo el error.     



Error grosero de Hulk en un lateral permitió recuperar en la zona de concreción. Resolución rápida, tres toques y pelota a la red. Celebración e ilusión. En el segundo tiempo, en esos primeros 30 minutos, llegó lo mejor de Chile: manejó el partido a voluntad y fue el momento de dar zarpazo. Lo tuvo, triangulación entre Isla, Vidal y Aránguiz, pero Júlio César voló y lo evitó. Sin embargo, los ataques no fueron sistemáticos, debido al cansancio físico, ni por convicción, ni por el agotamiento de ideas. Eso no se sabe, pero se bajó la persiana y cayó el tiempo extra.

Van 120 minutos de juego, no queda nada para ir a penales. Hay tres camisetas rojas frente seis amarillas. Alexis recibe de Pinilla que aguantó una pelota sin destino. Marcelo y David Luis intentan que el jugador del Barcelona no toque tranquilo, pero están cansados y no pueden achicar los espacios. Pase filtrado para el nueve, ganó la posición a Thiago Silva desplazándolo con el brazo izquierdo, consiguió espacio para sacar el derechazo, justo en el borde del área. La pelota viaja, Júlio César sabe que no podrá desviarla, recorre el aire de Belo Horizonte cargada de sueños. Clack. Uhhhh. Pegó en el palo y en el corazón de Chile. Los jugadores en el banco de suplentes se toman la cabeza, cubren sus rostros con las pecheras FIFA, golpean las caramañolas. La suerte del campeón ha hecho su aparición.

Penales. Narrativa dolorosa. Relato cruel. Historia conocida. Destaco la personalidad de Charles Aránguiz, minimizó al máximo el riesgo con una ejecución perfecta. Arriba cruzado, donde sólo llega Gordon Banks o Lev Yashin.



El viaje se construye al andar. El camino se traza al viajar. Hoy, la selección anduvo. Borró y escribió otra historia. Lógicamente, cuando la relación entre lo producido y lo que se obtiene es magro existe frustración, pero el fútbol tiene caminos indescifrables. Exigirán protagonismo en cualquier cancha que pisen, desde Wembley, pasando por San Ciro, hasta Maracaná. Por lo cual, el pensamiento básico, un poco conformista y pesimista que transpira desazón, y que ha golpeado a tantas selecciones y generaciones, debe ser extirpado, arrancado y enterrado. Golpe a golpe, pase a pese, verso a verso, gol a gol. Algún día el tiro de Pinilla ira cinco centímetros más abajo, será gol y allí estarán para verlo. Porque el fútbol exagera a la vida y la vida exagera al fútbol. 




viernes, 20 de junio de 2014

Crónicas mundialistas: reescribiendo la historia


Pongamos la historia sobre la balanza: el gol de Eladio Rojas en el mundial de 1962 ayudó a conseguir un histórico tercer puesto, participación exuberante del dueño de casa. Gol que se puede volver a revivir a través de YouTube: antiguo. En blanco y negro, con interferencia visual debido a la vieja producción. La victoria ante España es superior: eliminar al campeón del mundo en curso en el estadio maracaná no tiene precedente, es sublime. Los goles recorren velozmente la web: pletórico de  blanco en la cancha y de rojo en las tribunas. La máquina del pelado comenzó a encender, afortunadamente, aun no se ve la mejor versión.   

Las comparaciones son odiosas, desafortunadas y, en este caso, los contextos son incomparables y cada encuentro tiene su historia, por lo cual, no continuare fijando la atención en dos goles para descubrir sus relaciones o estimar sus diferencias o semejanzas. Pero ¿qué hizo Chile para que la actuación ante España sea inolvidable? Vayamos por parte.

El estadio Maracaná es la cancha de la vergüenza: el 3 de septiembre de 1989, Roberto cóndor Rojas escribió con su sangre la historia futbolística. Las narrativas periodísticas han gastado tinta enjuiciando y crucificando a un arquero que sucumbió por presiones de dirigentes que a través de su mano negra económica lo sedujeron. La FIFA, sin contemplaciones nos castigó: Chile no pudo disputar las eliminatorias para Estados Unidos 1994. Y además, fueron sancionados Sergio Stoppel, entonces presidente de la FFCh (hoy ANFP); Orlando Aravena, entrenador; Fernando Astengo, defensa; y Daniel Rodríguez, médico. “Me corté con una gillette y la farsa se descubrió. Fue un corte a mi dignidad”, explicó el cóndor.

Este equipo, liderado por Sampaoli, rompió la lógica de un grupo liderado por dos potencias europeas. España, modificó el juego: a través de su toque corto, triangulaciones, movimientos al espacio sin balón cautivó al mundo ganando dos eurocopas y el último mundial. Por su parte, Holanda, rival que aún no enfrentamos, lleva ocho goles a favor y dos en contra. Rival aterrador y peligroso, pero que tiene dos caras: ofensiva y defensiva.

La victoria se planificó: el cuerpo técnico de la selección persiguió a los ibéricos hasta el cansancio, inclusive en los partidos preparatorios que realizaron en Miami, con la intención de buscar un resquicio en la defensiva española. “La transición ofensiva-defensiva es la debilidad de España”, declaró antes del partido Sampaoli. De esa manera llegó el primer gol de Chile. Presión alta del equipo, Alexis recuperó, Vidal condujo con precisión y devolvió para que el jugador del Barcelona metiera una daga punzante al área. Aránguiz recibió, sabiendo que su socio Vargas llegaba por su zona de confort: los cuatro goles que ha marcado a España han sido por el centro del ataque. Transición veloz. El delantero con gol, volvió a dejar a Casillas de rodillas implorando clemencia. 



España empezó a jugar sin convicción y eso en el fútbol es imperdonable. Debe convivir con un desgaste físico, debido a un calendario europeo exigente y, más importante, luchar con un desgaste mental: cansado de ideas para flanquear la resistencia. Sin hambre de gloria, sólo buscó el error de los zagueros nacionales.     

Chile aprendió del tres a tres en el metropolitano de Barranquilla. Mostró matices que la transforman en una selección más coral, conociendo sus limitaciones y adquiriendo identidad: entendida en cómo manifestarse en diferentes momentos del partido. Ganando dos a cero Mena pisó el área, tiró un centro rasante, y por el otro sector apareció Isla que remato desviado. Los dos carrileros o laterales volantes, llegaron a definir una situación ofensiva con el marcador en ventaja. La idea no se transa, Chile sigue siendo la selección suicida. Administraron el balón sin resistencia.

La victoria marca un antes y un después de nuestra historia, eso es inevitable. Recuperó 62 balones contra 50, otra característica del equipo. Además, nunca se perdió en un mundial cuando se anotó el primer gol (9-3-0). Quinta ocasión en que el campeón defensor no pasa la fase de grupos.

Ahora viene la ofensiva Holanda. Juzgo que podrán haber cambios de nombres por diferentes motivos (por ejemplo: Aránguiz por lesión o jugadores con tarjeta amarilla). Sin embargo, la forma continuara siendo la misma porque el sistema está por sobre los jugadores. Dejamos de ser aquel equipo simpático que prometía y no llegaba. Para de una vez por todas, ser protagonista. La historia la escriben los que ganan, y el miércoles, ganó la única roja. 



martes, 17 de junio de 2014

El inacabado Pirlo

Italia impuso condiciones desde la mitad de la cancha, ahí empezó a construir un juego atildado, pulcro, paciente y letal. Cesare Prandelli, entrenador italiano, cambió el candado por la cadena de triangulación. Comulgó con la idea de que la pelota es la máxima, tanto para defenderse como para atacar. Y para tener el balón hay que tener a Pirlo.

Daniele De Rossi controló y jugó hacia atrás, no hay apuro. La conjetura es someter al rival desde la diosa posesión. Marco Verrati, aprendiz de 21 años, persigue la misma idea. Conducción corta, le da tres toques al balón y lo suelta, está estrictamente prohibido darle más impactos. Claudio Marchisio, astuto, se ubica a la espalda de los volantes ingleses, es una opción de pase vertical. Mientras que Mario Balotelli y Antonio Candreva esperan en las alas, abiertos, ensanchando la resistencia para lanzar diagonales al corazón de Hart.

Sin embargo, detrás de todo este libreto aprendido a través de repetición, hay alguien que posee libertad absoluta. “No se mueve, está caminando en la cancha”, reclamó Héctor frente al televisor. Pero, él hace rato que sabe correr. Los estadísticos incrédulos registraron 103 pases correctos de 108. Los cinco pases fallados fueron en la zona de ataque donde hay más piernas para interceptar o desviar. De los 70 pases a una distancia media, sólo fallo uno. Su socio preferido fue De Rossi, se la pasaron 49 veces entre ellos.

Pero, hay un pase que el balón no supo de su control y que el estadístico no sabía si debía ubicarlo como virtud o error. Sector derecho del ataque, Candreva se prepara para lanzar el tiro de esquina. Hay miradas cómplices. Verrati camina intentando pasar desapercibido. Pelota en movimiento, pase europeo, el aprendiz se mueve rápido y con dos toques ya se desprendió de la pelota. Pirlo acelera en busca de ella, la intensidad debe ser máxima para que Daniel Sturridge caiga en la trampa, la dejó pasar entre medio de sus piernas. Linda jugada. Marchisio, recibe y golpea rasante. Gol, sí, gol, golazo italiano.


“En 2014 dejaré la selección, el mundial será, creo mi última cita con la camiseta azzurra”, declaró antes del mundial. Con 35 años de edad, está quemando sus últimos cartuchos de calidad. Para el sitio oficial de la FIFA, la figura del partido fue Balotelli, para el resto del mundo, la figura fue, es y será…              


El sello

Gago pasó a Higuaín. Higuaín a Messi. Que si vengo que si voy. ¿Por adentro? No, mejor por afuera. El explosivo sprint dejó atrás a un bosnio. El fútbol moderno se caracteriza por encontrar y ubicarse en los exiguos espacios. Higuaín, lo sabe. Arrancó, después de la descarga, levantó la mano izquierda pidiendo el balón en la zona que le llegó.

También sabe que a Messi la descarga debe ser redonda y de primera, así lo hizo. Corrió de derecha al centro –como lo hace en Barcelona- al frente cuatro camisetas azules y uno que lo venía corriendo desde el centro de la cancha. Al borde del área le salió el central, lo esquivó, y los rivales terminaron chocando y desparramos en el suelo.

“Pegale, pegale, pegale, pegale; cantalo, cantalo, cantalo, cantalo, cantalo”, gritó el relator. Tiró ajustado de zurda, pegó en el poste izquierdo del ataque y entró pidiendo permiso. Avanzó un par de metros, miró al piso, agarró con las dos manos su camiseta número diez y la estiró. El maracaná vestido de albiceleste vociferó el gol.

“Ahora si te reconozco, ahora si sos Messi, ahora si jugas tranquilo, ahora si. Argentina dos, Bosnia cero”, dijo el narrador. Otra cámara permite resolver algunas cuestiones del gol: el bosnio que lo persiguió fue Besic, casaca siete. Que termina chocando con Bicakcic, número tres. Ellos impedían que pateara al arco, pero lo llevaron a su zona de confort, a su sello.      


Crónicas mundialistas: Chile 3 / Australia 1


“Si no se sufre, no vale” escribió un amigo por mensaje. Quizá tenga razón, lo cierto es que Chile ganó un partido trascendental para sus aspiraciones. Todos son difíciles, pero el debut contiene condimentos propios: ansiedad, presión y nerviosismo. El triunfo, es más que tres puntos en el bolsillo. Refuerza formas de trabajar y legitima meses de preparación. La esperanza continúa intacta, no se atrevan a manosearla.

El principal problema que evidenció el equipo fue la dicotomía en el juego. Expresó dos versiones: la primera, fastuosa, digna de verse. La segunda, improvisación, diga de putear. Esta división, se debe, principalmente, a la merma física que sufren futbolistas claves para sostener la idea: presionar, recuperar y atacar. La selección suicida.

El primer grito al cielo nace de un pase cruzado para Aránguiz, que de primera la introduce y va a buscar al área. Alexis controló, pero se enredó. El volante del Fluminense la encontró, conducción pegada al pie gambeteando al arquero que se deshizo tapando los espacios. Giró, lanzó el centro esperando que alguna camiseta roja impactara el balón. Cuatro jugadores dentro del área, uno de ellos, Vargas saltó con el defensor y ganó. El rebote le cayó a Alexis: controló, levantó la cabeza y la colocó. Estilo Barcelona. 16 pases antecedieron al gol, ningún equipo hizo tantos toques antes de marcar.

Dos minutos después Valdivia aumentó y todo era felicidad. Sin embargo, el panorama se complicó. Chile cayó en un pozo. La intensidad defensiva para presionar y recuperar rápido la pelota disminuyó. A través de la pasividad defensiva se comenzó a tapar las líneas de pases. Valdivia, realizó su mejor truco y desapareció.  

El gol australiano pegó en la cabeza y en corazón. Fue una daga aérea. Marcar es un asunto colectivo e individual: Bravo, volvió a equivocarse con los pies y el rival la recuperó. Vargas, no luchó la dividida, se desplomó en el choque. Mena pasivo, cedió el centro. No hubo aciertos grupales, ni particulares. 

Chile debe intentar sostener lo que se realizó en los primeros 30 minutos. Pero las condiciones físicas de los encargados de mantener la forma de juego son deficientes. Vidal por su lesión y Valdivia por su historia futbolista. Porque a los 30 años, y su forma de encarar su carrera, hace algún tiempo le ha pasado la cuenta: su consumo de oxígeno es casi 30 por ciento menor que el de un jugador de alta competencia. Sólo el capricho de Sampaoli lo mantiene en cancha. Cuando se agotan baja la presión, y el desorden y la improvisación toman protagonismo.   

El panorama es optimista. Cuantitativamente fue un buen partido: Chile nunca había marcado un gol en los primeros 14 minutos de juego y el viernes anotó dos. Los equipos que anotan el primer gol tienen marca de ocho ganados, tres empatados y cero perdido. Y los equipos que toman ventaja de dos a cero en el mundial tienen registro de 258, 8 y 4. Números, sólo números, pero brutales. 

Se ganó, a veces gustó, otras no. Se debe intentar no caer en la improvisación, evitar el desorden, matar cuando este la oportunidad. Ahora debemos transformarnos en toreros, el animal viene herido con cinco banderillas clavadas en su lomo rojo, lustroso y brillante.



sábado, 31 de mayo de 2014

Arturo Vital

En Turín, al norte de Italia, la fiesta es maciza. Juventus acaba de golear al Cagliari –de Mauricio Pinilla- por tres goles a cero, superando los 100 puntos y consiguiendo el tricampeonato. Nadie piensa en el drama, no hay espacio para el llanto. Al contrario, Antonio Conte parece distendido, con la mano en los bolsillos posa para la prensa gráfica. Carlos Tévez camina tranquilo rodeado por sus hijos: “El gol más lindo de todos fue el que le hice al Milán de visitante”, señaló en medio de la celebración. Desde el público aparecen dos pancartas, la primera dice: “Keep calm” y aparece el nombre de ¡PogBAM!, la segunda tiene impreso “pura Vidal”, con los colores de la bandera italiana.

“Arturo ha jugado hace siete días atrás y pareciera que fuese un problema, pero al final no lo es y no se perderá el mundial”, dijo Conte mientras el vestuario descorchaba botellas de vino espumante. “Ayer lo vi bailando, está bien, no se preocupen, Vidal está en forma”, agregó. En Chile no había fiesta, ni espacio para la celebración, más bien, existía incertidumbre por una posible lesión del mediocampista. Su equipo, el cual gasta millones para satisfacerlo, jamás salió al paso de las especulaciones y no entregó ningún comunicado oficial. Las teorías conspirativas, incluso, decían si Juventus llegaba a la final de Uefa Europa League, Vidal hubiera sido titular y figura. 


“Arturo está fuera para el partido contra el Benfica. Lo dejaremos descansar y esperamos que esté de vuelta en una semana”, expresó el entrenador en la previa de la semifinal. El 24 de abril, Sergio Jadue, presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), envió a Fernando Bacci y José Amador (médicos de la selección) hasta Turín para conversar con el jugador y revisar el diagnóstico. Sampaoli no conforme con la intervención médica decidió llamar telefónicamente a Vidal. “Me dicen que estoy bien, deficilmente creen que necesite una operación”, le contó el jugador.

“Vidal es un jugador importante para nosotros, y  también para la selección chilena. Entendemos la preocupación y la alarma que existe en Chile, pero la Juventus es quien paga su sueldo, y es por ello que somos los primeros en preocuparnos y cuidar de él”, añadió Conte en rueda de prensa sobre la situación del jugador. Las selecciones sudamericanas están y quedaron expuestas. La prioridad es del club, que sólo pedirá recomendaciones si lo encuentra necesario, sino, hace y desase en función de un rendimiento colectivo exitoso.

El Juventus Stadium arropa a los suyos, pero el equipo no puede romper la resistencia de Jan Oblak, arquero del Benfica. Termina el partido, y el dos a uno de la ida es suficiente para que Juventus baje la cabeza y se marche al vestuario. Sin jugar en el campeonato doméstico, son campeones: la Roma perdió por cuatro a uno en su visita al Catania. Sin embargo, la novela continúa. “La decisión de operar a Vidal no la tomamos nosotros”, lanzó enfáticamente Giovanni Carcuro, médico de la roja.

Los cuerpos médicos de ambas instituciones se reúnen con el traumatólogo español, Ramón Cugat quien determinará si el futbolista debe someterse a una cirugía para reparar el menisco externo de la articulación. “Es difícil, pero no imposible que vaya al mundial. La recomendación sería una recuperación lenta de tres meses, pero haremos los esfuerzos para que llegue”, dijo Cugat.

No hay plazo que no se cumpla. Llegaba la operación que el club intento evitar. “Han pasado 40 minutos, cuando lo vi estaba durmiendo, porque estaba sedado completamente, él pidió no ver nada del pabellón”, fueron las primeras palabras de Cugat. “He visto la rotura del menisco externo. La parte que estaba rota la sacamos y dejamos un buen trozo”, explicó. Y además se refirió a la fortaleza mental del jugador: “Muy fuerte. Un temperamento valiente, siempre positivo, es un ganador, un crack”.

“La operación salió muy bien, ahora a poner todo para estar con mis compañeros en Brasil”, escribió en su cuenta de Twitter, acompañado por Alexis Sánchez. La rodilla es una cuestión de estado en Chile, Michelle Bachelet, Presidenta de la república, le deseo una pronto recuperación: “Queremos que Vidal juegue”, aseguró frente a los medios.

Vidal debe encontrar esa capacidad humana para asumir con flexibilidad situaciones límites y sobreponerse a ellas, eso que llaman resiliencia. La percepción exterior hace pensar que jamás se perdería una oportunidad de jugar un mundial y representar a su país. Todos argumentos narrativos románticos. El asunto es cómo los equipos sumergen a los jugadores hasta desgastarlos, pero no desde un aspecto físico mental de los preparadores físicos. Sino, de calendarios exigentes, de contratos con empresas televisivas que te obliga a que todos jueguen y se rompan. El caso de Arturo Vital es uno más.