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lunes, 16 de junio de 2014

Grandes peleas del siglo: Cotto versus Martínez

El 25 de noviembre de 1980, será recordado el día que Roberto Duran pierde a manos de Sugar Ray Leonard el título del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) peso welter, en New Orleans, Lousiana. El día que Duran no puede más.

Rodeado por su séquito, Sugar, el retador, hace aparición al cuadrilátero. Con un récord de: 27 peleas ganadas, 1 derrota y 18 nocauts, quería recuperar el título que había perdido hace seis meses atrás justamente frente a su rival. El campeón aparecía con una vestimenta atípica para una pelea: saco blanco con difuminado negro en el cuello. Llegaba con un registro abrumador: 72 triunfos, 1 caída y 56 nocauts.


Inmediatamente, Sugar tomó el control del combate. Escurridizo, propuso una pelea activa, bailando sobre el ring con desplazamientos laterales y verticales. En definitiva, más rápido que Duran que se aferraba a una mano noqueadora. Lanzando golpes y golpeando el aire.
Una catarata de golpes al abdomen dejaba mella en el campeón, que se frustraba al no encontrar el cuerpo del retador. Entró; combinación de jab, más jab, y uppercut y salió. Lo humilló. Canchero, lo invitó, a que lo golpeará y lo esquivó. Mano de piedra Duran sólo pregonaba una mano noqueadora que nunca llegaría.

Noveno round, quedan 30 segundos, se termina la vuelta. No había ningún indicio de lo que iba a ocurrir. Se enroscan. Duran levantó su mano derecha en señal de rendición, de abandono, Sugar no le cree, lo golpea en el vientre. El árbitro intercede, invita a pelear, pero mano de piedra ya no es más mano de piedra. “Después de un clinch, recibe un golpe del lado opuesto. Le digo a pelear, en español, a pelear, me dijo: no más”, contó Octavio Meyrar, referee de la pelea. Y agregó: “Vuelvo a pedir que vuelvan a boxear para asegurarme, y no cometer un error, y Duran dice: no más, no más”. 

El “no más” de Pablo Sarmiento 
Sergio Martínez reivindicó el boxeo en Argentina. Lo sacó del ostracismo y lo dejó en buenas manos (Marcos Maidana y Lucas Mathysse) gracias a sus puños y lengua. En un primer análisis, Maravilla no llegó en condiciones físicas a la pelea, principalmente por la lesión de rotura de meniscos que sufrió ante Julio César Chávez Jr. “Tengo varias lesiones en la rodilla que provocan dolor. Estoy constantemente con una bolsa de hielo, masajes y cremas. De hecho, el dolor aparece con sólo caminar, por lo que hace un año que no corro”, reconoció Martínez el 21 de febrero del 2014.

Al contrario, Cotto llegaba en buenas condiciones físicas con seis meses de preparación. Y gracias a Freddie Roach, entrenador de elite, ha mejorado su actitud y ética de trabajo. Además, la cercanía del puertorriqueño con su familia: lo fortalece, lo calma, y permite enfocarse y concentrarse en la pelea. Con el triunfo de la noche del sábado se convierte en ser campeón en cuatro divisiones distintas (súper ligero, welter, súper welter y mediano), demostrando versatilidad y elevándolo como uno de los mejores peleadores nacidos en la isla.

A Martínez le pegó la inactividad (un año y un mes de su última pelea). Sin poder conservar la posición bípeda para poder lanzar goles en ataque y escaza movilidad en el retroceso dejaron al descubierto la situación real del púgil. Sin embargo, insistió en el combate y con mucho corazón dio pelea a un Cotto que lo respetó.

Finalmente, Pablo Sarmiento, entrenador de Martínez, desde la esquina lanzó el grito del no más: “Él es mi amigo, mi hermano, sabía que sus rodillas no estaban respondiendo en los últimos asaltos y por eso preferí que salga al ring”. El púgil más influyente de los últimos 20 años, había abandonado. El golpe salvador se transformó en una fantasía imposible. “Le voy a decir que se retire”, finalizó el entrenador.

Maravilla reposicionó al boxeo argentino. Lo volvió a hacer público, sufrible, atrayente y, sobre todo, exitoso. Hoy, volvemos a saber, que para triunfar en la industria hay que pegar y ser bocón. 



martes, 6 de mayo de 2014

Grandes peleas del siglo: Mayweather versus Maidana

Arrodillado frente a su enemigo, mirando el suelo yace Leónidas. Sus espartanos agazapados esperan su último rugir. A esta raza de guerreros debes matarlos y volver a matarlos. Gritó “Stelios” –guerrero eficaz y mortal-  desatando el infierno. Caían flechas cortando el aire, pero ellos seguían de pie. Con sangre en el ojo, tomó impulsó para atacar. Por alguna extraña fuerza los embistes le pasaban por un costado, intocable, indestructible. Proyectó la lanza hacia el rey Jerjes, su enemigo, inverosímil por la resistencia. Frente a sus ojos, la muerte le hizo un guiño y el ataque rozó su mejilla. La sangre salpicó el trono de oro. Asustado, un mortal había conseguido sangre del rey.




Imperio Mayweather

Según la revista The Ring, Mayweather es el mejor boxeador libra por libra de la actualidad gracias a una depurada técnica, desplazamientos constantes arriba del cuadrilátero y controlar el ritmo de combate a voluntad. En la noche del sábado lo hizo de nuevo: derrotó sin dudas al valiente Marcos Maidana por decisión unánime (las tarjetas oficiales fueron: 114-114; 117-111 y 116-112). Pero “el chino” consiguió lo que ningún otro boxeador pudo hacer en 45 peleas anteriores: obtener sangre del campeón.

La táctica de Leónidas Maidana se basó en iniciar desde el centro del ring y emprender el ataque con el jab, intentar arrinconar, sacarlo de su zona de confort, que sienta en la espalda las ásperas cuerdas. Una vez entre los guantes y las cuerdas, lanzar golpes a la banda hepática desgastando físicamente al rival para evitar los desplazamientos. Es decir, una pelea corta, sobre las cuerdas, sin salida.

Mayweather sorprendido por la valentía del rival, empezó a entorpecer el combate. Sacó del bolsillo el recurso de la artimaña, del codo sobre la cara, del diálogo con el juez. Estrategia hábil y desgastadora. Entabló una relación molesta, y por momentos, Maidana cayó en el juego. Debilitado físicamente por su constante tirar y tirar hacia las puntas y no encontrar nada, se frustró: pegando un golpe bajo al norteamericano. El argentino conectó 221 de los 858 golpes que lanzó en toda la noche, mientras Mayweather aterrizó 230 impactos de los 426 que tiró.



Y apareció el mejor campeón: controlando a merced los tiempos del combate. Poniendo en práctica el arte del “no me tocaras”, invisible. Un esgrimista de clase. Sin embargo, el pómulo derecho tenía la marca del golpe que decía: alfajor Guaymallén, que en huarpe significa “tierra de ciénagas, vegas o bañados”.

Capeando al adversario, Mayweather se enfrascó en algunos intercambios con Maidana, que, según los especialistas, no favorecía al campeón de CMB (Consejo Mundial de boxeo). Pero el ex campeón de AMB (Asociación Mundial de Boxeo) no pudo prevalecer esa instancia buscando una mano noqueadora. Por contrario, cuando apareció la furia cambiando golpe por golpe el súper campeón zafó gracias a su experiencia y categoría. Lentamente ganaba la batalla psicológica.



Último round: en la esquina azul están sentados y tranquilos, saben que la única forma de perder es caer sobre en el cuadrilátero. En cambio, en la esquina roja, Maidana se encuentra de pie, intentando cambiar el aire; el sudor cae por la cara llegando a la toalla envuelta en el cuello, le tiran agua en la cabeza. Robert García –su entrenador- le grita: “vamos chino con todo”.

Hablar de victoria moral es algo que levanta a los muertos de su tumba, eso es para los optimistas de la derrota. Sin embargo, las credenciales del “chino” permanecen intactas: no fue derribado y sacó sangre al campeón. La revancha parece más cerca que lejos. A Mayweather no hay con que garrote darle. El cono sur, ha visto como caen sus mejores representantes intentando derribar el imperio. Estilista de raza. Aparece y desaparece (como Chris Paul en la publicidad de NBA). Ahora, su logo debe analizar si da la revancha o aparece Pacquiao en su camino. 



domingo, 20 de abril de 2014

Grandes peleas del siglo: Bradley versus Pacquiao II

En los años setenta cuando Chile arrancaba el camino del socialismo pacifico de Salvador Allende, por la televisión se transmitía un programa llamado: “Grandes peleas del siglo”. Protagonistas de elite: Muhammad Ali, Joe Frazier, George Foreman, Sonny Liston, entre otros. La mirada de las adolescentes se las llevaba el controvertido y contestador musulmán. En esa década Bangladés se declaró independiente y hoy se encuentra a 3,342 kilómetros de Filipinas. Años más tarde la música habitó el luto: Jimi Hendrix y Janis Joplin fallecieron por circunstancias de las drogas duras. Pacquiao, actualmente, deambula diferentes programas de televisión interpretando la canción que el mismo escribió y compuso.

El boxeo está de fiesta: el tres de mayo, Floyd Mayweather y chino Maidana unificaran los títulos de pesos welters del CMB (Consejo Mundial de Boxeo) y AMB (Asociación Mundial de Boxeo). En junio el argentino Sergio Martínez defenderá el título de peso mediano del CMB frente al puertorriqueño Miguel Cotto. El sábado pasado 12 de abril Manny Pacquiao ganó el cetro OMB (Organización Mundial de Boxeo) peso wélter frente al estadounidense Timothy Bradley.

En grandes peleas del siglo, la presentación mostraba  a Tevito, personaje mitológico del canal, vestido de pugilista: short y guantes negros. Sus gafas clásicas. Se levantaba, lanzaba un par de jab, fildeo y volvía a sentarse en el banquillo de la esquina.


Misa filipina

Después de que Bradley venciera dudosamente a Pacquiao pensó en suicidarse. “¿Consideré el suicido? Demonios, sí. Estaba pensando que no quería boxear más. Ni siquiera quería vivir más”, declaró el estadounidense. Recibió cartas de odio, llamadas telefónicas de amenazas de muerte, mensajes para menospreciarlo: “Tú no eres el campeón”. Por lo cual, el segundo episodio frente al filipino era la reivindicación frente al clamor popular.

En la otra esquina la atmósfera era confusa: Pacquiao ha reducido ostensiblemente sus ingresos a través de contratos de segunda mano. Freddie Roach, entrenador y amigo, declaró con respecto al retiro: “Si eso sucede (que Bradley gane con claridad) tendremos esa conversación, nos sentaremos a analizarlo, sí... él y yo somos muy cercanos”. 

La encuesta oficial arrojaba un 82 por ciento para Pacquiao. Los dos boxeadores contaban con un sólo nocaut en sus últimas ocho peleas. Bradley, comenzó con convicción, controlando y manteniendo distancia a través del jab. Por su parte, el filipino, destallaba velocidad, entrando y saliendo, movimientos de cintura impedían que una mano lo alcanzara.



El centro del ring pasó a no gravitar en la pelea. Bradley maestro para sembrar la duda trastabillaba tras un golpe del rival, pero de todas maneras tenía dinamita en los guantes. Jack Nicholson sentado en la punta de su butaca disfrutó de la triple conminación de Pacquiao: jab más jab más directo. Sin embargo, Bradley con rápido movimiento de pies esquivo cada suspiro del filipino. Terminó el asalto, el campeón mueve la cabeza de izquierda a derecha, no lo ha tocado. Burlesco.  

Pacquiao de short blanco buscó el ángulo para poder entrar con su guardia mixta. Bradley de short camuflado se defendió con su guardia diestra. Intercambio de golpes. El campeón invitó al retador a pelear, lo alentó, mientras se desplazaba con fiereza. El público se volvió loco en el Mgm de Las Vegas Nevada: Julio Cesar Chávez Jr., boxeador, incrédulo se refriega los ojos, no puede creer lo que ve: estilo despreocupado y sorprende con una derecha. Boom, salpica la transpiración del pacman.

Establecer  el dominio desde el ataque es fundamental para el retador, sigue buscando un resquicio en la humanidad negra. De repente, lo encuentra, martillazo a la cabeza, retrocede el campeón, se arroja encima, golpes a la pared abdominal. Suena la campana, el sobrador campeón no encuentra razón.



Últimos rounds, prevalece el desorden debido a la desgastante físico. Chocan las cabezas. El público estalló: gritó, saltó, ven lo que pagaron para ver. Termina el combate. Disputado, nuevamente nadie sabe con claridad quien puede ser campeón. Bradley no cayó y soporte el huracán filipino, pero no fue suficiente. El retador carismático atizó su venganza feliz.  

Nuevo campeón por decisión unánime: 116-112 / 116-112 / 118-110. Pacquiao llegó al récord de: 56 ganadas (38 por nocaut), 5 derrotas y 2 empates. Bradley sumó su primera derrota: 31 ganadas (12 por nocaut), 1 derrota y 0 empates.

“Pacquiao estuvo impresionante el sábado, pero no fue el peleador que aterrorizó a Óscar de la Hoya, a Ricky Hatton y a Miguel Cotto hace cinco años. Freddie Roach lo aceptó tras la pelea. Utilizó las palabras “muy bien”, para describir el desempeño de Pacquiao y aceptó que Bradley tuvo éxito en el contragolpe”, declaró Michael Rosenthal para the ring. Los pasos a seguir del campeón pueden ser muchos: Bradley III, o la pelea esperada con Mayweather, o pacman versus Márquez 5. Lo concreto es que no hay retiro. Sus ingresos aumentaran por cantar en un estudio de televisión o gracias a la magia negra invocada por su madre. 




lunes, 3 de marzo de 2014

Delito grave

De Muhammad Ali se pueden escribir muchas cosas: de su increíble capacidad atlética para moverse como un peso mediano e impactar con la potencia de un peso pesado. O su ejemplar figura que intimido a todos en la loca época de los sesentas. O la comercialización de su imagen que hasta hoy se pueden encontrar en poleras. O del juicio que le quitó su campeonato.


Justamente, hace 50 años el joven afroamericano Cassius Clay conquistó el título de la Asociación Mundial de Boxeo de los pesos pesados derrotando a Charles Sonny Liston. Al poco tiempo el campeón abandonó su nombre por considerarlo un símbolo de la dominación blanca. Dejó de ser aquel joven para transformarse en un hombre musulmán. Renunció a sus amistades en Ohio, en aquel tiempo un estado anti negro, para revolucionar una sociedad profundamente discriminatoria. Él no era un boxeador negro que ocupaba su cuerpo para la entretención de los blancos.


“Lo voy a decir claramente, en la televisión. No. No pienso ir a 15.000 kilómetros de aquí para ayudar a asesinar y aniquilar a otro pueblo, para dar continuación al proceso esclavizador del hombre blanco sobre la gente de tez más oscura de esta tierra”, pegó Muhammad Ali con un discurso cauto sobre su condición de desertor. 


Ali tenía una salida para seguir siendo campeón. Cuando se acercó al centro de reclutamiento su círculo de hierro había pactado con el gobierno una incorporación de seis semanas en el centro de entrenamiento sin viajar a Vietnam. "Si aceptas la incorporación la vida continua", le dijo uno de sus abogados. 

Cuando el oficial vociferó su nombre para la incorporación pactada, se quedó quieto, sin pestañear, ni respirar. El oficial gritó nuevamente su nombre y le dijo que "renunciar al ejército era un delito grave, entiende señor", nuevamente, y por última vez, dijo su nombre, pero nada. Apareció un agente del FBI delante de él y lo detuvo. Un oficial del ejército salió al paso de las cámaras para entregar una voz oficial: “El Sr. Muhammad Ali  acaba de negarse a ingresar en las fuerzas armadas de EEUU. Se comunicará dicha renuncia al fiscal del Estado y a la autoridad militar local para que tomen las acciones necesarias”.

“Aquí acaba la carrera del campeón mundial Muhammad Ali ¿Qué ocurre ahora con si título? Sin duda, le será retirado por las autoridades de este país y por la Asociación Mundial de Boxeo”, dijo el famoso periodista Howard Cosell que mantenía una relación simultáneamente de amor y odio con Ali. Terminó con una frase apabullante, pero errónea: “Termine como termine su caso legalmente, no seguirá siendo campeón”.

“Están tomando medidas sin precedentes contra mí”, declaró el futuro campeón. El futuro revolucionario que desenmascaro con la ayuda de sus amigos a una sociedad que aun piensa que los negros son la entretención de los blancos.            

martes, 30 de abril de 2013

Boxeo y fútbol: disputa de poder




Maravilla peleó y ganó en Argentina. Pero así tenía que suceder: por un parte, la fuerte inversión de capitales privados y estatales ejercían su influencia en la construcción del combate, y por otra parte, la condición de campeón localista hacían presagiar un final feliz. Murray demostró su fiereza: no vino a ser partenaire, pegó arriba, pegó abajo y raspo. “Fue mía” (por la pelea) les gritó a los hinchas desde el ring.

“Mucho humo y pocas nueces, de la misma manera se ganó un Olimpia de Oro hace poco, lo recuerdan”, escribió Federico Mollinari, octavo en anillas en los JJ.OO y bronce en el mundial. Cuando suceden hechos inéditos (como el de la noche del sábado) el ser humano se contagia, es un acicate para olvidar las penumbras de la cotidianidad y, en este caso, son todos boxeadores. Le pasó a Fede, me pasó a mí y seguirá pasando. De ninguna manera es alevosía por parte del atleta olímpico. La prensa, otra que vende humo, también fue susceptible al contagio y las portadas del domingo sólo hablaban de Maravilla. Algo novedoso: El boxeo le compitió lugares de poder al fútbol.

La hinchada apoyó al héroe local con cánticos atonales futboleros: “y ya lo ves, y ya lo ves, el que no salta es un inglés”, “a estos putos les tenemos que ganar”. La discursividad del fútbol atraviesa las capas de la sociedad, disputando el poder frente a frente con uno de los eventos deportivos del año, además lo discursivo no sólo remite a la oralidad y desde la televisión se observaba a la gente enarbolando sus brazos, otra expresión futbolera de poder.  Se piensa que el discurso es volátil, pero se debe pensar en la materialidad de este, en su sentido. En argentina, el fútbol es religión y también televisado por canales públicos, en un futuro no muy lejano, si es que ya no es así, toda reflexión y acción popular será remitido a la concepción futbolera.

Volvamos al cuadrilátero. El debate previó al combate hablaba sobre la condición física del campeón, muchos esperaban a uno parecido a su última pelea, la diferencia radica en que él nació para ese combate y su preparación integral fue única e inigualable. Desarmado en la ofensiva (nunca entró y salió), desordenado en sus desplazamientos (motivo de su caída) y concedió el centro del ring. Maravilla ingrávido como la gasa o la niebla.

Murray salió con determinación en el octavo capítulo y desplomó a Maravilla, algo sintomático en sus peleas. Recibió muchos golpes. Sintió el rigor del británico. “En 2013 será casi imposible que vuelva a pelear. No nos debemos olvidar de que tiene 38 años y las lesiones son más difíciles de recuperar”, reconoció Bordons, doctora del campeón. Y agregó, sobre la lesión en la mano, que no fue en la misma zona que la sufrida ante Julio César Chávez Jr. en septiembre pasado: "Sergio se lastimó en el segundo round, pegando contra el codo de Murray. Fue hueso contra hueso y perdió el hueso más débil. La anterior lesión fue en el metacarpiano. Por consecuencia de la rotura, tuvo que forzar otras articulaciones, como por ejemplo el brazo derecho".

Lo claro es que Maravilla no volverá a pelear durante el 2013 y se espera su última pelea. Lo oscuro es la resolución del combate: algunos explicaban a los inexpertos que en el boxeo gana el que pega más, otros decían que todo bien, pero que el fallo por puntos lo dio el INDEC y en Chile, seguramente, dirán que los jueces eran los mismos que realizaron el CENSO.