Jorge,
fanático del fútbol chileno, desgraciadamente no alcanzó a ver la definición
del grupo ocho de La Copa Libertadores. El motivo: había salido a comer con los
amigos. Una vez llegado a la pensión donde vive, sintonizó la añeja radio y
escucho los últimos cinco minutos. En ese lapso de tiempo ocurrió el gol del
“cabeza de tele”, Miguel Aceval, y también el final de la ilusión acerera, pues
el partido terminó en empate y clasificación, otra vez, de los brasileños.
El
joven acostumbrado a esas definiciones apagó el aparato de comunicación, pero
lo cambió por otro: Empezó a navegar por la red social llamada Twitter. Los
primeros tuits hablaban de que la ilusión nuevamente se había apagado y que
desde el 2008 La Copa Libertadores no tendrá representantes nacionales en la
segunda vuelta. Prosiguió con su chusmeo habitual de toda las noches, ese
ejercicio, más de alguna vez le entregó información valiosa para su futuro. Y
ahí aparecieron, uno tras otro, como las hormigas. Mensajes llenos de odio y
prácticamente con escueto análisis: “Bochornoso final en el CAP”, “una
vergüenza para el fútbol Sudamericano”,
“otra vez los brasileños metidos en un quilombo”. No había distinción
alguna, la procedencia podía tener cualquier color, olor, género y edad.
“Esta
es la Copa Libertadores, la copa más linda del mundo”, soltó Pamela Cordero,
periodista del diario las Últimas Noticias. “Esto es copa, es pasión. No como
los torneos europeos”, lanzó otro compañero de labores de Pamela. Escritos,
obviamente, a raíz de lo ocurrido en Talcahuano. Por un lado, pienso que estos
periodistas nunca le entregaron un pase a un compañero o nunca felicitaron al
rival después de la derrota. Un gran amigo mío me dijo alguna vez que tienes
que ser fuerte en la derrota y humilde en el triunfo, y por otro lado, analizo
que son mensajes saturados de mediatización, buscando protagonismo fugaz en un
mundo donde todo va muy rápido.
Durante
la semana Jorge Valdano, campeón del mundo con Argentina en México 1986 decía:
“Según mi humilde opinión, lo que perdió Argentina es el amor a la pelota. Las
hinchadas parecen más seducidas por el coraje que por la habilidad, los pibes
les piden a los Reyes Magos una camiseta de su equipo antes que una pelota y en
el proceso de formación, el deseo de ganar se ha impuesto claramente al deseo
de enseñar”. Y además agregó: “El imperio de la táctica y de la preparación
física se ha impuesto al de la técnica y, como dijo Picasso y nos demostraron
Maradona y Messi: ´No hay genio sin técnica´”.
En
San Juan, se lleva a cabo el campeonato Sudamerico Sub 17, donde Chile ya fue
eliminado, con coletazos posteriores, despido del entrenador Mariano Puyol. Argentina
midió fuerzas con Uruguay en un partido muy entretenido, el resultado final fue
3 a 3 y un pésimo comportamiento por parte de los pibes argentinos. Se burlaron
en la cara del rival, al concretar el tercer y último gol del partido. Heroico
señaló su entrenador. Al otro día, con los ánimos más tranquilos y
comportamientos más racionales, los chicos soltaron, otra vez vía Twitter: “Muy
contento por todo lo que dejamos en la cancha y para lo que dicen que
festejamos un empato cierren el culo y sigan mirándolo por tv”, “que cargoso
son los uruguayos dios mío son insoportables menos mal que no son pueblo de
Argentina”. Desde Colombia Pekerman debe estar avergonzado, Tocalli se estará
preguntando en qué nos equivocamos y Sullantay diría que cabros chicos mas
desubicados. “No está bien lo que pasó, pero por lo menos tienen sangre y es
bueno que tengan sangre”, desgranó el entrenador, “¿Qué querés? Lo único que
falta ahora es que haya que ganar y que haya juego limpio. Déjame ir al mundial
y que el juego limpio se lo den a Ecuador”, terminó declarando. Por cierto el apellido
es Grondona, sí, hijo del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino
(AFA).
¿Dónde
quedaron los valores del juego?, el compañerismo, el trabajo en equipo, la
solidaridad. El mundo vorágine ha ganado, los exitistas golearon al proceso y
la barbarie dominó a la razón. Razones, no todas por supuesto, por la cual el
juego va en ascenso, si no pisamos la pelota y levantamos la cabeza tendremos
más hechos bochornosos. Los formadores tendrán la misión de eliminar la táctica
y las cargas físicas privilegiando la gambeta y los trabajos con balón, o si
no, los equipos pragmáticos ganaran y quitaran lo más bello de este juego. Los
periodistas, no deben gastar más tinta diciendo que el Barcelona terminó con su
hegemonía, porque si es así, quién dominará el juego, ojalá que aparezcan
muchos kloops, guradiolas, pellegrinis, etc.
Por
ahora, Valdano, deberá ser paciente.

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