domingo, 19 de mayo de 2013

Profesionalismo y amateurismo, la dicotomía del juego



La élite es la referencia en cualquier deporte, es lo que más se ve, se admira y se juzga. En el caso del fútbol, deporte más popular por goleada, todos son entrenadores; además se sienten con la potestad y el conocimiento suficiente para criticar y justificar todo aquello para el beneficio del discurso. Dentro de ese ostracismo aparece un mundillo, ninguneado por la flor y nata futbolera, denominado: Non FIFA Board, asociación internacional de equipos de fútbol amateur comunal y provincial.

El deporte comenzaba a expandirse en todo el territorio chileno, gracias al sportman Luis Subercaseaux que ocupaba su tiempo como presidente del Club Deportivo Santiago Morning. La práctica deportiva además de cultivar los cuerpos fornidos de los fieles, también funcionaba como herramienta de ascenso social. El puerto de Valparaíso no era la excepción y rápidamente acogió al fútbol, así el 15 de agosto de 1982 se fundó el club Santiago Wanders. El decano. Navegantes que pertenecían a la Isla de Pascua, ubicada a 3.600 kilómetros del continente, viajaban asiduamente hasta el puerto en busca de provisiones y fútbol, de esta manera el juego comenzó a desarrollarse en una geografía de lomajes y laderas: condiciones favorables para la gambeta, la picardía, la habilidad individual, la garra, el orgullo y el haka.
     
“El fútbol es la teatralización de la guerra bajo unas normas más o menos pacíficas, o al menos incruentas. En ella dos tribus de idéntico número de guerreros vestidos con ropajes distintivos de combate y tatuajes en los brazos, cuello y torsos se enfrentan en un campo de batalla, por lo general de hierva natural y con límites marcados a cal, bajo la excusa de perseguir un balón para introducirlo entre los tres palos”, soltó Ramón Lobo, periodista español. Precisamente la cultura maorí está divida en tribus muy estratificadas. Cada una de ellas ocupa una zona, siempre con franja costera, para pescar su alimento y entrenar las piernas. La mayor parte de la población vive hacia el interior, junto a las áreas de cultivo y los rectángulos de verde césped grabados a cal.

En la isla el deporte más popular, además de los deportes acuáticos, es el fútbol, aunque no existe ningún club de carácter oficial. Usualmente cerca de diez equipos participan en un torneo de carácter amateur organizado por la Asociación de Fútbol Amateur de la Isla de Pascua. Los equipos con más aplausos son el Hanga Roa y el Moeroa, que representan respectivamente las zonas norte y sur. Clásico isleño. Los jugadores más perseverantes componen la selección de fútbol que es parte de la Non FIFA Board. En 2009 participó en el llamado juego del siglo en Rapa Nui, cuando enfrentó al campeón vigente de la liga chilena profesional, Colo-Colo, por la Copa Chile. El encuentro fue transmitido por la televisión satelital a diversos países y finalizó con la victoria del equipo santiaguino por 4 a 0.

Antes del pitazo inicial, la selección de la isla de pascua realizó la danza del Haka, popularizado por los All Blacks de Nueva Zelanda. Es un signo de hostilidad, pero también se ocupa como método de intimidación antes de luchar o jugar: ¡prepárense!, ¡prepárense!;  manos en la cadera, doblen las rodillas; golpeen los muslos con las manos; golpeen el suelo con los pies lo más fuerte que puedan; lo más fuerte que podamos; ¡muero!, ¡muero!, ¡vivo!, ¡vivo!; se trata de los hombres fuertes; que fueron a buscar el sol; y lo hicimos brillar otra vez; ¡un paso hacia adelante!, ¡otro paso hacia adelante!; ¡un paso hacia adelante!, ¡otro hacia adelante… el sol brilla!; atrás.

Los ancestros jamás permitirían que el profesionalismo invada la tranquila tierra de los moais, allá sólo existe el amor al arte, o mejor dicho el amateurismo arraigado sobre las costumbres y tradiciones maorís. Es de esperar que el deporte más lindo de la tierra se siga desarrollando en el ombligo del mundo. 


          

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