sábado, 22 de junio de 2013

Ordem e progresso


Encapuchados, políticos cagados de miedo, goleadas portentosas, protestas, golazos, barricadas incineradas, voces a favor de la igualdad y reclamos por el dinero invertidos en el show FIFA. Todo eso ocurre desde hace un mes en Brasil. Las primeras sublevaciones populares fueron en contra de la privatización del Maracaná, debido a la fantástica idea de los gobernantes de privatizarlo por el déficit que acarreará el mundial de fútbol. “O Maracaná é nosso”, gritó un puñado de valientes.

Desde que comenzó la fiesta, las protestas se tomaron las calles de todo un país. Escenario complejo. El documental creado por Polis Digital, “A Caminho da Copa”, aborda diversas opiniones respecto al impacto positivo y negativo de la preparación de dos mega eventos (Copa del Mundo y Juegos Olímpicos) no cotidianos en una de las ciudades principales del país. Allí se muestran como las casas son marcadas para el día siguiente ser expropiadas, como las comunidades son fragmentadas de su vínculo social y, por supuesto, la represión generada desde los gobiernos a manos de la policía.

La FIFA aplaude la democracia brasileña y reconoce el derecho de protesta. Federico Addiechi, coordinador de Responsabilidad Social de la FIFA, dijo hoy que las protestas que ocurren en Brasil en plena Copa Confederaciones merecen “aplausos” y  demuestran el “vigor de la democracia” que impera en el país. Pero si esto fuera cierto, la FIFA debería ocupar un papel protagónico y, de cierta manera, unirse al clamor popular. O mejor, podría cancelar la Copa Confederaciones, y ayudar al funcionamiento legítimo y social del país, pero eso no puede ocurrir. ¿A dónde irían a parar los millones de dólares que genera esta competencia?, esté organismo necesita del opio de los pueblos para articular su red de mentiras y negociados.

En este caso el futbolista aparece como un ser reflexivo. Dani Alves, fabuloso lateral, declaró en Twitter: “´Ordem e progresso´ sem violencia por um Brasil melhor, por um Brasil em paz, por un Brasil educado, por um Brasil saudável, por un Brasil honesto, por um Brasil feliz”. David Luiz mostró preocupación por las manifestaciones. "Soy un brasileño que vive afuera, pero amo a mi país. Estoy a favor de una manifestación pacífica. La ciudad tiene derecho. Espero que podamos llegar a un consenso y podamos tener un mejor futuro en Brasil". El más certero en los comentarios como también lo era en la cancha fue Rivaldo, que escribió: "Es una vergüenza estar gastando tanto dinero para este Mundial y dejar los hospitales y escuelas en condiciones precarias". Y agregó: “Necesitaba desahogarme, pues ya fui pobre y sentí en la piel la dificultad de estudiar en una escuela pública y no tener un buen servicio de salud". Pero esto no es nuevo. En Sudáfrica ya se vivió el descontento popular y los estadios construidos generan y generan pérdidas para el país de Mandela.
   
El ingenio de los manifestantes muestra un vídeo de un protestante golpeando con el pie una lacrimógena lanzada por la policía con el relato de Galvao Bueno Narra, experimentado relator brasileño, porque en el país de la samba, prácticamente todo es fútbol. La batalla cultural se está ganando, pero falta ganar la batalla política.

Maldita policía represiva, malditos político que usan al fútbol para engañar a los pueblos reprimidos, Malditos señores de la FIFA. Viva el mayo del 68, donde un grupo de futbolistas franceses colgaron un cartel en la federación francesa de fútbol que decía: “Le football aux footballeurs”, el fútbol para los futbolistas.  



Fotos: Erick Dau

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