Semana
de Champions. Competencia que deslumbra, es imposible olvidar: el himno,
compuesto por Tony Britten y de un atonal agradable; la bandera de estrellas
sacudida por jóvenes incrédulos y, obviamente, de los comerciales de Heineken y
de PlayStation en tiempos remotos.
Catalanes
y muniqueses abrirán los fuegos por alcanzar la gloria extraviada del último año,
el primer partido se llevará a cabo en el “Allianz Arena”, de Múnich. Xabi
Alonso desembarcará con toda su tripulación merengue para doblegar el tándem
Reus – Gotze, el encuentro se jugará en el “Signal Iduna Park”. El sabio lector
notará que se jugarán en estadios con nombres de poca resonancia futbolera.
Nada de “San Siro”, “Old Trafford”, “Da Luz” u “Olímpico”. Se imagina usted que
el recinto de Colo Colo se llame “Coliseo Larrain Vial” o el estadio de Boca
Juniors se llamará “Arena Unilever”. Pues no, el modelo tiene otro horizonte, y
por ahora, esas medidas han tocado a pocos equipos sudacas. Según la página de
Internet, foro marketing, el “Naming
rights” es uno de los elementos de patrocinio más importantes en Europa y se
entiende como: la asociación de una marca a un activo en el sentido de que se
le conoce, precisamente, por esa marca. Este recurso ha cambiado, por ahora, la
vieja nomenclatura del fútbol.
La pandilla de la FIFA se opone firmemente a al uso
de nombres comerciales en los estadios y los torneos, salvo los propios. La
medida avanza a tranco firme y seguro. En Inglaterra, país donde nacieron los
Hooligans y el fútbol, los “Naming rights” han seducido a equipos de la talla
del Arsenal donde la empresa Emirates tiene un contrato hasta 2028 a cambio de
175 millones de euros. El City, que rebautizó su estadio como Etihad, empresa
aeronáutica, tiene un contrato por diez años a razón de 11,5 millones de euros
por curso.
En cada encuentro del Borussia asisten 80.720
hinchas pasionales, que no intentan transformar su sentido de pertenencia.
Miguel Gutiérrez, colaborador de distintos medios en España y Alemania,
explicó: “La gente del Dortmund sigue llamando al estadio por su viejo nombre,
pero es consiente a las ventajas del cambio. Además la llegada del patrocinador
introdujo numerosas comodidades adicionales en el viejo estadio, dando grandes
ventajas a los aficionados. Si vas por una cerveza en el descanso, pagas con una
tarjeta en dos segundos. No hay colas”.
El club bávaro abandonó el “Vetusto Olympiastadion”
para acometer, junto al ayuntamiento de la ciudad, la construcción de un nuevo
estadio. En la película “Un domingo cualquiera”, se observa como la dueña del
equipo, Christina Pagniacci, intenta convencer al alcalde de Miami a que la
ayuden en la construcción de un nuevo estadio que finalmente lo logra.
Coalición club – estado.
Las camisetas de fútbol siguen llevándose el pedazo
grande de torta, pero los “Naming rights” suelen ser de larga duración y
suponen una garantía de estabilidad a las instituciones. El Bayern ingresa 30
millones de euros al año por la publicidad de Deuts Telekom, que se eleva en
más de 25% gracias al nombre comercial de su arena. En el caso del Borussia, el
porcentaje es aún mayor: 12 millones de euros por lucir en su pecho el nombre
de Evonik, empresa del sector químico, que sube un 50% más por el patrocinio de
su estadio.
“El fútbol puede ser un negocio en su contorno, pero
estoy en profundo desacuerdo con eso. Hay un riesgo muy grande: un día un
hincha poderoso de Universidad de Chile puede comprar Colo Colo y cerrar el
equipo. Puede sonar efectista, pero es así”, dijo Bielsa. Para algunos la
pelotita es dinero y buscaran cualquier estrategia para ser gordos. Por lo que
a mí respecta, mañana me compraré una Heineken y soñaré con Wembley.


Muy buen articulo.
ResponderEliminarEs lamentable como el negocio, a transformado la orientación inicial, al menos acá en Chile de los clubes, ya no son clubes, son empresas, los socios ya no tienen cabida, no existe el rol social que el deporte debiese propiciar.
Esta es una pasión tan arraigada en la cultura nuestra, que posibilita implementar negocios descarnados que no saben de responsabilidad social ni respeto a las tradiciones.
Un abrazo grande. Reitero mi alago por la publicación, muy bueno espero que salgan más.